EL VIEJO REFRÁN ESPAÑOL NO DEJA MARGEN A LA DUDA: "ES DE MALNACIDO EL SER DESAGRADECIDO'

El malnacido Iglesias ni agradece al gran Amancio Ortega su generosidad con España

En el variado y nutrido refranero español hay un dicho popular que suele ir al pelo para cada situación.

Y sin duda, a la vista del penoso espectáculo que esta dando el Gobierno socialcomunista ante el reto del coronavirus, el que más se ajusta a Pablo Iglesias y por extensión a su jefe y compinche Pedro Sánchez, es sin duda ese de  «es de malnacido el ser desagradecido».

La Sanidad privada y la mayor donación para la lucha contra el coronavirus hasta la fecha, la de Inditex, siguen sin merecer el reconocimiento de Unidas Podemos.

Ni, por extensión, del Gobierno de coalición montado por PSOE y Podemos.

El vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias, compareció este 19 de marzo de 2020 en rueda de prensa desde La Moncloa -saltándose la cuarentena otra vez- junto al inane ministro de Sanidad para dar cuenta del dispositivo de acción social frente al Covid-19.

Durante su intervención, como recoge puntillosamente Laura Moro en Esdiario, dio las gracias a infinidad de profesionales, pero no a los sanitarios que trabajan en el sector privado, manteniendo así la discriminación que desde el principio ha hecho su partido.

Tampoco Amancio Ortega mereció una palabra del de la coleta, quien dijo del fundador de Inditex en noviembre del año pasado, tras su enésima donación a la Sanidad:

«España no es una república bananera ni una dictadura que dependa de que un señorito venga dando cosas (…). Amancio Ortega no paga los impuestos como el resto. Utiliza mecanismos legales, pero injustos».

El número tres del Gobierno de coalición empezó por agradecer el «enorme trabajo en primera línea de batalla y en condiciones enormemente difíciles» de los profesionales de los servicios sociales.

Después, reiteró su agradecimiento y el del Ejecutivo a «los profesionales de la Sanidad pública«.

También dio las gracias a la ministra de Defensa, Margarita Robles, «por su gran disposición y compromiso«; a las Fuerzas Armadas -esas que le daban hace poco asco como la bandera española-; a los los profesionales de Protección Civil y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado -de las que celebraba que fueran pateadas por facinerosos-; al Ministerio de Sanidad y en especial al pasmado Salvador Illa, «que literalmente se está dejando la piel«.

También tuvo palabras de reconocimiento para los trabajadores del tercer sector, de los que afirmó.

«Su apoyo ha sido y va a seguir siendo absolutamente clave. El tercer sector se está volcando frente a esta situación».

Y en última instancia dio las gracias a la clase trabajadora y enumeró:

«A las aparadoras de Petrer (Alicante), que han tejido de manera altruista 10.000 mascarillas en dos días; a todos los trabajadores y trabajadoras de la alimentación, la logística, la seguridad o la limpieza que se están jugando la salud para que todo lo que tiene que funcionar funcione y a nadie le falte de nada; a todos los vecinos y vecinas que se organizan en redes de solidaridad para bajar la basura a sus vecinos más mayores, para cuidar a los niños o para desinfectar zonas comunes».

Y concluyó con un alegato en favor de lo público:

«Una vez más se demuestra que es el patriotismo de lo común y de lo público, el patriotismo de la res publica, el mayor elemento de orgullo que podemos sentir».

Desde que este miércoles la matriz de Zara enviara un comunicado anunciado la donación de 300.000 mascarillas y poniendo a disposición del Gobierno su red logística y de distribución, se esperaba la reacción de Podemos, siempre tan crítico con el empresario gallego.

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