Industria mediará con los grupos para paralizar los efectos de la enmienda que preocupa a fabricantes y concesionarios

El Ministerio de Industria actuará como mediador entre el sector de la automoción y los grupos parlamentarios para dejar sin efectos jurídicos la polémica enmienda a la Ley de Economía Sostenible que privilegia a los distribuidores de coches frente a los fabricantes.

Según explicaron a Servimedia fuentes de este Departamento, el mecanismo que se empleará será el de introducir una enmienda en una ley que esté siendo debatida en el Senado y que tenga que volver al Congreso. Dicha enmienda anularía, a su vez, la enmienda que sembró la discordia en el sector de la automoción.

De modo paralelo, Industria se ha comprometido a tener listo un anteproyecto de Ley de Distribución Comercial que satisfaga a ambas partes en el plazo de tres meses.

En tanto no esté listo dicho proyecto legal ni se haya «paralizado» la enmienda (lo que se intentará hacer lo antes posible), el sector se remitirá a un código de buenas prácticas para no llevar a efecto lo aprobado en la polémica enmienda a la Ley de Economía Sostenible (aprobada con el apoyo de PNV, CiU y PP).

El Ministerio de Industria ha mantenido diferentes encuentros con concesionarios, fabricantes de automóviles, comunidades autónomas donde se ubican las fábricas, patronal y sindicatos, para intentar llegar a una solución consensuada.

En concreto, el ministro Miguel Sebastián se reunió este miércoles con representantes de la patronal (José María Lacasa y Enrique de la Lama, de CEOE y Cepyme, respectivamente) y de los sindicatos.

«UN LÍO» DE ENMIENDAS

Tras la reunión, los representantes de los trabajadores explicaron a los medios que «va a hacerse un lío de enmiendas», si es posible, antes de que acabe marzo, con el objetivo de «retrotraernos a la situación anterior».

El secretario general de la Federación del Metal de UGT (MCA), Manuel Fernández «Lito», explicó que «se aprovechará una ley que esté en el Parlamento para presentar una enmiena que deje sin efectos a la primera enmienda» y «deshacer un mal» de este modo.

«No me parecen prácticas normales del Parlamento que se aprovechen estas ocasiones para colar medidas sin dialogar» con el sector, añadió.

En este sentido, incidió en que, de seguir en pie la polémica enmienda, algunos planes de competitividad de algunas factorías correrían peligro, lo que pondría en riesgo a las inversiones de las casas matrices, al empleo y al futuro de la producción, un argumento que también defendió el secretario general de la Federación de Industria de CCOO, Felipe López.

Incidió, además, en la necesidad de discutir con el Ministerio de forma pormenorizada qué medidas deben adoptarse en el ámbito sectorial para «capear el temporal» de la crisis y el descenso del consumo.

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