opinión

Perspectivas del cambio de gobierno municipal en Talavera

No creo que sea necesario, para justificar nuestra alegría por el cambio, repasar las listas del paro, de empresas esperando cobrar las facturas de nuestras administraciones, darse una vuelta por la cutre entrada a nuestra estación de autobuses...

En Fepemta somos optimistas por naturaleza, independientes por vocación, defensores de la empresa, sobre todo de la pyme, por obligación y enamorados de Talavera y su Comarca por corazón.

Como optimistas, el cambio de gobierno, tanto en Talavera, como en muchos pueblos de nuestra comarca y muy especialmente en la Región, nos inflama el pecho de esperanza, es la misma sensación que cuando se abre la ventana por la mañana después de toda una noche, con la diferencia de que en el caso político el aire llevaba décadas viciado.

Como verdaderamente independientes que somos, no nos produce empacho decir esto, no tenemos complejo ni nos importa que nos tilden de partidistas del PP, en otras ocasiones no han acusado de lo contrario y tampoco ha pasado nada, nuestra historia es lo suficientemente larga como para no necesitar disimulos. En esta ocasión hacía falta un cambio de gobiernos y el único posible, a nuestro juicio y creemos que al de cualquiera con un mínimo de sensatez, era hacia el PP.

No creemos que sea necesario un gran esfuerzo para explicarlo ¿han visto Vds. el cartel que hay en la N-V antes de llegar al puente del Alberche por ambos sentidos? Seguramente alguien dirá que qué tiene eso que ver con nuestra alegría por el cambio de gobierno y ello es evidente: la N-V es la principal vía de acceso a Talavera y el estado del puente, con cartel o sin cartel, es una verdadera vergüenza, lleno de baches como hacía tiempo que no estaban nuestras carreteras. Pues bien, en cambio, para un acceso secundario hacen una obra faraónica con un gasto propio de paletos derrochadores, que por cierto, además, ya ha sufrido la primera avería. Se nos dirá que son administraciones distintas las responsables de cada una de esas infraestructuras, pero ahí es donde está el problema, en que nos han creado un sistema que nos lleva a eso, a una carretera principal con un puente cayéndose y otra secundaria con otro puente, también cayéndose, pero esta vez no falta de medios, sino por sobra de ineptitud.

No creo que sea necesario, para justificar nuestra alegría por el cambio, repasar las listas del paro, de empresas esperando cobrar las facturas de nuestras administraciones, darse una vuelta por la cutre entrada a nuestra estación de autobuses, etc. etc. etc. cuando, eso sí, se han gastado en papel cuché lo que nadie sabe para mandarnos los discurso de nuestro ex presidente (que en gloria política esté), como si se tratara de los discursos de Hazaña o de Romanones o de los sonetos de Góngora (Sacros, altos, dorados capiteles que a las nubes borráis sus arreboles …..).

Y, con tal grado de desesperación, de mala administración, de demagogia, de derroche, de amiguismo, de ineficacia, es normal que las esperanzas puestas en los nuevos gobiernos sean del mismo calibre, aunque seamos conscientes, y esto también hay que decirlo, de que ningún gobernante tiene la barita mágica para resolver los problemas, por lo que habremos de tener paciencia para ver los resultados.

Y no dudamos que los resultados vendrán. La economía es una ciencia bien sencilla, se basa en producir todo lo que se pueda y en no gastar lo que no se tiene, lo que se traduce en trabajo y austeridad y, por lo que vamos oyendo, por ahí van a ir los tiros y, si es así, el éxito no tendrá ningún mérito: como dicen los estudiantes, estudiando aprueba cualquiera. ¡Efectivamente¡

Lo anterior no significa que seamos unos ilusos y que confundamos predicar con dar trigo, pero, como la prédica no ha sido distinta de aquélla que realmente pronunció Sir Winston Churchil: «solo puedo ofreceros sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo» (I have nothing to offer but bood, toil, tears an sweat) es más creíble que cuando nos ofrecen el bálsamo de Fierabrás, ello sin perjuicio de saber que vendrán días en que la crítica se hará necesaria. Hasta entonces, disfrutemos al menos de nuestra esperanza confiados, como el propio Churchil, en la victoria final.

 

                                            Presidente de Fepemta

 

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