Los 8.000 correos que el juez Elpidio requisó a Miguel Blesa acaban en manos de 'El País'

¿Era Caja Madrid el ‘cajero automático’ del PP?

Los mails revelan la batalla entre Aguirre y Gallardón, favores a familiares y gastos innecesarios

¿Era Caja Madrid el 'cajero automático' del PP?
Miguel Blesa. EP

Es la enésima vez que Nacho González y la rubia [Esperanza Aguirre] se llevan un revolcón

Nunca se acalrará como han llegado a manos de ‘El País’ los 8.000 correos electrónicos que el Juez Elpidio Silva requisó a Miguel Blesa.

El caso es que el variopinto, mercurial y dicharachero magistro afirmó amenazador hace unos días que si el contase los entresijos de Caja Madrid «caería el sistema» y que este 19 de diciembre de 2013 aparecen los mails de marras en el diario del Grupo PRISA.

En cualquier caso, lo relevante es que los correos que Miguel Blesa envió o recibió entre 2007 y 2009, los últimos tres años de su mandato al frente de Caja Madrid, revelan hasta qué punto los dirigentes del PP impusieron decisiones estratégicas, inversiones millonarias innecesarias o pidieron determinados tratos de favor para amigos o conocidos.

Los más de 8.000 correos personales y profesionales, que requisó en su momento el   Elpidio Silva, el juez que dictó prisión para Blesa por su gestión al frente de Caja Madrid en relación con la compra de un banco en Florida y la concesión de un préstamo al expresidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, prueban la batalla por el poder de Caja Madrid que libraron en 2009 dos sectores del PP enfrentados.

Como detalla Francisco Mercado  en ‘El País’, Uno lo dirigía Esperanza Aguirre, que pretendía sustituir a Blesa por Ignacio González, hoy presidente autonómico. El otro lo encabezaba desde el Ayuntamiento el entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, partidario de Blesa.

Los correos revelan también cómo José María Aznar, que colocó a Blesa al mando de Caja Madrid, le sugería inversiones multimillonarias en obras de arte; cómo dirigentes del PP pedían favores hipotecarios para sus conocidos; y cómo el Gobierno autonómico ordenaba colocar a determinadas personas en consejos de administración o adquirir los derechos de retransmisión de los partidos del Real Madrid.

Caja Madrid vivió en el otoño de 2009 la batalla política más descarnada por el poder de toda su historia. Esperanza Aguirre, entonces presidenta de la Comunidad de Madrid y a la que Blesa y su gente se refieren despectivamente en sus mensajes como ‘La Rubia’, diseñó las maniobras para desbancar a Miguel Blesa, al que había colocado José María Aznar al frente de la entidad financiera en 1996.

El amigo del expresidente no paraba de tomar decisiones financieras desquiciadas y Aguirre había llegado a la conclusión de que era imprescindible descabalgarlo del puesto y poner en Caja Madrid a alguien más sensato y de confianza. 

Su candidato, durante algunas semanass, fue Ignacio González, entonces vicepresidente de la Comunidad de Madrid.

Aguirre se encontró con la oposición de una parte de la izquierda política representada en los órganos de Caja Madrid y, sobre todo, de un sector del PP dirigido por el entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, que tenía a varios representantes en el consejo de administración y de los representantes de IU y CCOO, que hicieron piña para sostener al incompetente Blesa.

NOTA.- Pinchar para leer artículo en ‘El País’

 

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