La Ley del Aborto cayó como una losa sobre el titular de Hacienda

Cristobal Montoro pasmó a Ruiz Gallardón al cantarle las cuarenta ante los ministros

El enfado del 'controlador de los dineros publicos' viene de que el responsable de Justicia le rompió sus planes

Cristobal Montoro pasmó a Ruiz Gallardón al cantarle las cuarenta ante los ministros
Alberto Ruiz Gallardón con Cristobal Montoro. EP

Montoro era partidario de centrar los esfuerzos en felicitarse por el 2014 como el año de la recuperación y celebrar la bajada de las colas del paro

El anteproyecto de la Ley del Aborto impulsado por Alberto Ruiz-Gallardón se ha convertido en una auténtica cruz para el Partido Popular.

El ruido de barones y dirigentes, lejos de cohesionar las siglas, ha aumentado los problemas internos que arrastra de unos meses a esta parte.

He ahí la paradoja. La puesta en circulación de la reforma parecía llamada a fidelizar a su clientela. Y, sin embargo, ha dado un balón de oxígeno al acorralado Alfredo Pérez Rubalcaba.

Que abra bien las orejas el titular de Justicia. Por servir en bandeja al PSOE un filón con el que contrarrestar su deriva. Y por el achique de la capacidad de maniobra del PP.

Como explica Ricardo Rodríguez en ‘El Semanal Digital’, de momento, Ruiz-Gallardón ha abierto un dialogo con las comunidades autónomas y ha remitido su texto a los órganos cuyos informes son preceptivos, como el Consejo de Estado, pero también al Consejo Económico y Social y al Colegio de Médicos y el de Enfermeros.

Otra cosa es que introduzca cambios de relieve que supongan una modificación sustancial del contenido de la futura Ley. No está en el ánimo del ministro desvirtuar su iniciativa. Pues eso.

Ojo, que Alberto Ruiz-Gallardón se las ha tenido incluso tiesas con Cristóbal Montoro. La reforma de la disparatada norma aprobada por José Luis Rodríguez Zapatero era una promesa electoral del PP.

Ruiz-Gallardón ha tardado dos años en presentarla y, si fuese por Montoro, jamás hubiera visto la luz en el último Consejo de Ministros del año.

Y precisamente así lo hizo saber en la reunión prenavideña del Gabinete el titular de Hacienda. No empleó palabras malsonantes, ni una más alta que otra. No las hubo, pero su dardo hizo mella en el responsable de Justicia.

Cristóbal Montoro juzgó inoportuno el momento elegido para sacar a la luz el anteproyecto. Él era partidario de centrar los esfuerzos en felicitarse por el 2014 como el año de la recuperación y celebrar la bajada de las colas del paro. Su gozo en un pozo.

El ministro se mostró convencido de que Alberto Ruiz-Gallardón les ponía alrededor del cuello la soga del ahorcado. Ruiz-Gallardón se mordió la lengua, pero no pudo esconder en su rostro que las críticas le habían sentado fatal.

El pecado de Alberto Ruiz-Gallardón, a ojos de Montoro, ha resultado en definitiva atreverse a imponer en la agenda un proyecto que distorsiona su hoja de ruta. El silencio sepulcral del resto de ministros fue el único elemento teatral del momento.

Pero el ambiente de la cita semanal del Ejecutivo quedó enrarecido. Tras la rueda de prensa posterior junto a Sáenz de Santamaría, Ruiz-Gallardón inició su particular purgatorio.

Ese en el que compañeros de partido se han encargado de echar más carbón al fuego. Ahí ha quedado el titular de Justicia, a verlas venir.

 

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