Se autodenominan "los no atados al pesebre" y traen de cabeza al Ejecutivo

Moncloa ‘toma la matrícula’ a los economistas ‘aguafiestas’ que amargan a Rajoy

La autoridad competente ha llamado al orden a dos de ellos recientemente por acusarle de falsear la contabilidad nacional

Moncloa 'toma la matrícula' a los economistas 'aguafiestas' que amargan a Rajoy
Laborda, Centeno, Inurrieta, Rallo y Díez. PD

Son los irreductibles, los críticos entre los críticos, los "aguafiestas profesionales"

«Los economistas y la economía están siendo utilizados como meros esbirros».

Así de amargamente se quejaba Juan Laborda el sábado en un artículo titulado Los economistas, esos nuevos bufones en el que denunciaba que sus colegas de profesión se plieguen a «una serie de políticas económicas injustas, dañinas, fracasadas».

Laborda, que tan pronto llama en sus artículos «mediocre» a Mariano Rajoy como carga contra el Gobierno por vender el «humo» de una recuperación económica, «trufado con un olor nauseabundo», forma parte de un grupo de economistas que trae de cabeza al Gobierno.

Son los irreductibles, los críticos entre los críticos, los «aguafiestas profesionales«, como hay quienes los llaman en La Moncloa.

Aunque obviamente ellos prefieren llamarse a sí mismos «los no atados al pesebre», en palabras de Roberto Centeno, otro de los miembros del club.

Da igual que el paro registrara en marzo su sexto mes de caídas consecutivas y creciera el empleo en casi 84.000 afiliados; que las exportaciones hayan crecido hasta los 230.000 millones de euros -sólo el Reino Unido ha experimentado una subida mayor-; o que la Semana Santa haya dado otro empujón al turismo, un sector que siempre es un seguro de vida.

Todo da igual porque siempre verán el vaso medio vacío. O acusarán al Ejecutivo de haber manipulado los datos.

«Ya conocemos los datos de comercio exterior de febrero y continua la manipulación del gobierno, intensificada ahora por la campaña de las elecciones europeas», comenzaba escribiendo otro de ellos, José Carlos Díez, en ‘Las exportaciones no van bien’.

Días antes, en otro artículo, se quejaba de que «lo más patético» sea que las grandes empresas «den cobertura a esta gran mentira«.

Y lo peor para el Ejecutivo es que no predican precisamente en el desierto, sino que escriben en diarios como Cinco Días y El Economista, van a programas de debate como los de La Sexta, opinan en la radio y además su puerta siempre está abierta cuando algún corresponsal extranjero quiere una visión experta sobre lo que pasa en España.

Llamada al orden del INE

Los de Rajoy están tan hartos de que este grupo de economistas extienda constantemente un manto de sospecha sobre los datos oficiales que en los últimos días el INE ha decidido dar un toque de atención a dos de ellos.

En concreto, a Roberto Centeno y a Alejando Inurrieta.

Al primero porque después de denunciar en su blog «las continuas mentiras de este Gobierno corrupto de incompetentes y embusteros» pidió una auditoría externa de la contabilidad nacional.

Tras el apercibimiento escribió otro artículo en el que denunciaba que el INE, «un organismo modélico hasta la Transición», había quedado reducido hoy a mero «portavoz de las cifras que el Gobierno oligárquico desea hacer llegar a los ciudadanos y a los mercados».

A Inurrieta, por su parte, por un artículo titulado Desconfianza estadística creciente en el que definía la recuperación económica como «una supuesta realidad que no existe más que en el imaginario electoral del Partido Popular» y acusaba a España de haber usado «trucos contables y estadísticos para cambiar la realidad económica».

«Nos resulta del todo inaceptable cuestionar sin ningún fundamento, y basándose exclusivamente en infundios, la independencia, rigor y profesionalidad del INE y de sus más de 4.000 trabajadores», le respondió el INE por escrito.

A Laborda, Centeno, Díez e Inurrieta se une un quinto jinete del apocalipsis económico, el más despiadado en sus artículos en El Economista: Juan Ramón Rallo. El último, ‘No a Arias Cañete’, es demoledor:

«Dentro de España, el PP encarna el desprecio visceral hacia el contribuyente: es un partido que no ha dudado en emplear la mentira sistemática para saquear a familias y empresas con el propósito de mantener un Estado sobredimensionado. Evidentemente, el artífice de semejante voracidad gubernamental ha sido Montoro al diktat de Rajoy, pero Cañete encaja como un guante dentro de ese sanguijuelil desparrame de fondos estatales».

El ministro de Hacienda, que según él sufre una «esquizofrenia keynesiana» y se dedica a esconder bajo la alfombra de 2014 «los escombros de 2013», es el blanco preferido de sus críticas.

Vista y leída su trayectoria, en La Moncloa tienen asumido que nada de lo que hagan o digan ablandará el corazón de estos cinco economistas, que sin embargo no quieren que parezca que disfrutan con su papel.

En palabras de José Carlos Díez:

«No se trata de dar malas noticias. Se trata de identificar los problemas con tiempo y cambiar la política económica para resolver los problemas».

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