Fue en España donde contactó con Andrei Petrov, el capo de la mafia rusa detenido en Lloret de Mar en febrero de 2013

La Banca Privada d’Andorra (BPA) usaba el Banco Madrid, el de los Pujol y Gao Pin, como centro para el blanqueo

El cártel de Sinaloa o la Venezuela chavista eran otros de sus vectores de actuación

La Banca Privada d'Andorra (BPA) usaba el Banco Madrid, el de los Pujol y Gao Pin, como centro para el blanqueo

La trama para facilitar el blanqueo de capitales a clientes desplegada por gestores de la Banca Privada d’Andorra (BPA) tenía en España uno de los centros de operaciones.

El organismo de lucha contra delitos financieros del Tesoro de Estados Unidos (FinCEN) sugiere, por ejemplo, que fue aquí donde contactó con Andrei Petrov, el capo de la mafia rusa detenido en Lloret de Mar en febrero de 2013, acusado de lavar 56 millones.

En otra operación es uno de sus intermediarios, vinculado con el cártel mexicano de Sinaloa y cuyo nombre omiten los investigadores, el que fundaba empresas españolas fantasmas, además de panameñas y suizas para atraer a clientes criminales.

Explica Eva Contreras en ‘El Economista’, este 12 de marzo de 2015, que el modus operandi de este conseguidor era simple: reclutó a BPA para ejecutar grandes transacciones y ofertaba por otro lado esta facilidad a los clientes que captaba con dichas firmas pantalla.

«Varias de estas corporaciones tenían cuentas bancarias, incluyendo en BPA», relata el estadounidense FinCEN.

Pero no siempre es otro el que lleva el cliente al andorrano. En el caso de Andrey Petrov, al que dio «sustancial» asistencia desde 2011 y hasta su detención en 2013, fue un gestor del banco el que le prometió una línea de crédito en una entidad española sin que su utilización levantase sospechas, después de que otra se lo rechazase.

Fue la puerta que llevó a Petrov a presentar al banquero en Rusia a los principales cabecillas de organizaciones criminales, a los que facilitaría facturas falsas y empresas pantallas para mover fondos.

Este capo había arrancado negocio como churrero cuando llegó a Lloret de Mar, pero en el momento del arresto lideraba un grupo con todo tipo de negocios -restaurantes, gasolineras, locales, inmobialiarias…-.

Sospechoso de tener además lazos con el ucraniano Semion Mogilevich, uno de los diez fugitivos más buscados por el FBI y sobornar funcionarios españoles, se le acusó de blanquear 50 millones en dos años de la mafia rusa.

Otro alto empleado de BPA aceptó sobornos para procesar transacciones en efectivo a granel de Gao Ping, detenido también en nuestro país en 2012 en una operación contra la mafia china por blanqueo y tráfico de personas.

En esta ocasión fue Gao Ping el que fue a Andorra a contactar con la entidad con el objetivo de lavar fondos de grupos criminales y de «numerosos empresarios españoles», subraya FinCEN.

La entidad pineraica había saltado curiosamente a los titulares meses atrás por regularizar la fortuna que la familia Pujol tenía oculta a Hacienda desde hace tres décadas -desde 2010 en cuentas de BPA-.

La investigación estadounidense analiza múltiples tramas y operaciones, pero detalla tres de alto voltaje, dos, las indicadas, con vinculaciones claras en nuestro país.

El tercer gran escándalo fija el epicentro en Venezuela. Otro alto directivo de BPA acepta «exorbitadas» comisiones para procesar transacciones que involucran empresas fantasmas y complejos productos financieros para desviar fondos de la estatal Petróleos de Venezuela.

La investigación cifra en 2.000 millones el dinero blanqueado bajo este esquema, si bien eleva a 4.200 millones el total aflorado en dicho país con el favor de altos funcionarios del Gobierno, previo soborno.

La investigación compromete a BPA directamente, sin cuestionar la legalidad de la operativa de Banco Madrid, adquirido en 2010 por el grupo andorrano, al que ni siquiera menciona en el informe de diez páginas. El documento involucra a BPA en transacciones irregulares desde 2007 y por montantes globales que exceden los 4.000 millones.

Ocho años de irregularidades

Fundado en 1962 y cuarto por tamaño entre los cinco bancos de Andorra, operaba con doce sucursales: siete en su país, y el resto en España, Suiza, Luxemburgo, Panamá y Uruguay. Pero también utilizaba la filial BPA Panamá de corresponsal para las relaciones con otros bancos en Norteamérica, Asia y Europa, aprovechando que al estar licenciada como offshore podría facilitar la ocultación de propietario o beneficiarios de ciertos bienes.

La trama entra finalmente en el sistema financiero estadounidense gracias a una corresponsalía con cuatro bancos, cuyo nombre no delata, pero sí detalla que procesaron «cientos de millones de dólares».

El relato de los investigadores trufa en un ramillete de historias sobornos a gobiernos y altos funcionarios, montajes de sociedades fantasmas y estructuras financieras o, incluso, el uso de créditos interesadamente mal calificados, para facilitar que personas vinculadas con organizaciones criminales de varios continentes regularizasen fortunas amasadas con fraudes, tráfico de personas o comercio ilegal.

La ejecución, denuncian, era factible por la involucración de «muy altos ejecutivos» de BPA, que aceptaban suculentos «pagos y otros beneficios de sus criminales clientes».

Pero la comisión de irregularidades se reitera. El Banco Central de Uruguay multó en octubre de 2011 al banco y a su copresidente y vicepresidente de la Fundación F. C. Barcelona, Ramón Cierco, con el equivalente a unos 2.770 euros por incumplir las normas contra el blanqueo de dinero. Como parte del expediente le retiró la licencia a BPA para operar en Uruguay.

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