Este año alcanzará el 3,1% frente al 2,6% previo

FMI: España se consolida como la economía avanzada que más crecerá este año y en 2018

El PIB de España crecerá más que el 2,1% previsto para Estados Unidos, el 2,5% estimado para Canadá o el 1,8% proyectado para Alemania

FMI: España se consolida como la economía avanzada que más crecerá este año y en 2018
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la economía mundial crecerá un 3,5% en 2017 y 3,6% en 2018, como ya estimó el pasado mes de abril en sus reuniones de primavera

Como ya adelantó durante la conclusión de su Artículo IV sobre España, el Fondo Monetario Internacional estima que nuestro país crecerá un 3,1% este año, cinco décimas más de lo previsto durante sus reuniones de primavera celebradas el pasado abril en Washington.

Sin embargo, la institución liderada por Christine Lagarde pone ahora estas cifras dentro de un contexto global en la última actualización de sus Perspectivas Económicas Mundiales (WEO por sus siglas en inglés).

Explica Jose Luis de Haro en ‘El Economista’ este 24 de julio de 2017 que esta revisión, presentada en Kuala Lumpur, postula a la economía española no sólo como la más robusta de la Eurozona, que crecerá un 1,9%, sino también del resto de países avanzados, cuyo crecimiento medio alcanzará el 2%.

Así, el PIB de nuestro país crecerá más que el 2,1% previsto para Estados Unidos, el 2,5% estimado para Canadá o el 1,8% proyectado para Alemania. En sus nuevas proyecciones, la institución de Lagarde mejoró sensiblemente la tasa de crecimiento para la economía española, que este año alcanzará el 3,1% frente al 2,6% estimado previamente.

Los economistas del Fondo no descartaron que se logre superar esta meta. Una situación fruto de una recuperación «impresionante» respaldada por reformas que han hecho de España una economía «más competitiva, flexible y resistente». Una dinámica que se extenderá hasta 2018, cuando la expansión española se modera pero sigue posicionando a nuestro país a la cabeza de las economías avanzadas, con una expansión del 2,4%, tres décimas más de lo previsto hace tres meses.

Para entonces, la economía estadounidense mantendrá su velocidad de crucero del 2,1% y la Eurozona avanzará un 1,7%. «A corto plazo, existe la posibilidad de un crecimiento aún más fuerte en Europa continental, ya que los riesgos políticos han disminuido», como aventuraba Maurice Obstfeld, economista jefe del FMI, durante la rueda de prensa mantenida en la capital de Malasia.

De hecho, en su informe se destaca cómo mientras se revisa a la baja el crecimiento de EEUU bajo el supuesto de que la política fiscal no será tan expansiva como se había pensado, se revisan al alza las proyecciones de crecimiento de muchos países de la zona del euro en 2017 como Alemania, España, Francia e Italia.

Con un crecimiento más fuerte de lo esperado en el primer trimestre y teniendo en cuenta las revisiones positivas «el ímpetu de la demanda interna es más pujante de lo previsto» entre los principales países de la eurozona. Según prevén desde el Fondo, «la reactivación cíclica podría ser más vigorosa y más sostenida en Europa, donde se ha atenuado el riesgo político».

Algo que se deja notar en el comportamiento del euro. Entre marzo y finales de junio, el dólar estadounidense se ha depreciado alrededor de un 3,5% en términos efectivos reales, en tanto que el euro se ha fortalecido en una magnitud parecida gracias a la mayor confianza en la recuperación de la zona del euro y a la atenuación del riesgo político. Al mismo tiempo, los diferenciales respecto de los bonos alemanes se han comprimido drásticamente en Francia, Italia y España gracias a la moderación de la incertidumbre electoral y al afianzamiento de los indicios de reactivación.

Europa: debilidad en los balances bancarios

Dicho esto, el equipo liderado por Obstfeld advierte que en algunos países de la zona del euro, la debilidad de los balances bancarios y las perspectivas poco halagüeñas de los beneficios empresariales podrían interactuar con el recrudecimiento de los riesgos políticos y reavivar las inquietudes que rodean a la estabilidad financiera, y el alza de las tasas de interés a largo plazo empeoraría la dinámica de la deuda pública.

Paralelamente, la incertidumbre en torno a las políticas en EEUU así como las negociaciones sobre los planes post brexit así como los riesgos geopolíticos, entre otras cosas. «Esto podría minar la confianza, desalentar la inversión privada y debilitar el crecimiento», pone de manifiesto el WEO.

Es por ello que los economistas del Fondo recomiendan que en las economías avanzadas, donde la demanda aún no ha tomado cuerpo y la inflación es demasiado baja, «debería continuar el estímulo monetario y (de ser factible) el fiscal».

En el resto de los demás casos, la política monetaria debería normalizarse paulatinamente al ritmo de la evolución de la economía, y la política fiscal debería centrarse en apuntalar las reformas encaminadas a expandir el potencial de oferta de la economía. «Los países que necesitan una consolidación fiscal deberían instrumentarla mediante medidas propicias para el crecimiento», determinan.

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