Economía
Guerra comercial y de aranceles entre China y Estados Unidos. PD

El asunto está que arde, pero hay quien no ha perdido del todo la esperanza (Henkel García: "Convenios económicos firmados durante la gira de Maduro benefician más a China que a Venezuela").

Un alto funcionario de la Casa Blanca, en relación a las negociaciones comerciales con el gigante asiático, todavía señalaba este 21 de septiembre de 2018:

"Todavía soy optimista de que hay un camino positivo a futuro, y el presidente quiere que sigamos comprometidos para tratar de lograr un camino positivo".

Sin embargo, todo apunta a que el optimismo no va a durar mucho en Washington. Según publica el diario The Wall Street Journal, China ha cancelado las negociaciones comerciales programadas con Estados Unidos y no enviará al viceprimer ministro, Liu He, a Washington la próxima semana, como estaba previsto (China se convertirá en el primer Estado totalitario digital con su nuevo sistema de reputación).

El citado diario norteamericano sostiene que una delegación china de nivel medio iba a viajar a Washington antes de la visita de Liu, pero dicho encuentro también habría sido cancelado.

A principios de esta semana, China sumó aranceles a productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares después de que Washington determinara gravámenes a las importaciones desde el gigante asiático valuadas en 200.000 millones de dólares. La creciente disputa ha generado preocupación en los mercados.

El funcionario citado de la Casa Blanca citado sobre estas líneas había dicho el viernes que Estados Unidos se encontraba evaluando la respuesta de China a los últimos aranceles impuestos por el Gobierno del presidente Donald Trump, pero todavía no tiene una fecha definida para nuevos aranceles.

Aranceles invertidos

Antes de conocerse esta información, Pekín estaba sopesando una jugada maestra de aranceles a la inversa, para recortar todas las restricciones al comercio exterior a excepción de las exportaciones estadounidenses. El movimiento supondría abrir su economía al resto del mundo con una medida sin precedentes.

Todavía no está confirmado, pero el primer ministro chino Li Keqiang ha dejado entrever que China podría bajar sus propios aranceles para productos de países que no fueran de EEUU.

Una especie de aranceles a la inversa para atacar a Trump y gravar a los productos made in USA de manera indirecta.

La decisión tendría su contraparte con un movimiento sin precedentes en el aperturismo económico de China. Abriría las puertas al resto de países, que en estos momentos se encuentran expectantes de cómo puede terminar el crecimiento del proteccionismo.