TENÍA UN SUELDAZO DE 150.000 EUROS

PP y CS despiden al exministro Bernat Soria, el millonario ‘trabajador fantasma’ de la Junta de Andalucía

PP y CS despiden al exministro Bernat Soria, el millonario 'trabajador fantasma' de la Junta de Andalucía
Bernat Soria, con Trinidad Jiménez y Teresa Fernández de la Vega. EP

Mucho han tardado PP y CS de dejar al caradura sin chollo (Populismo de cortijo en Canal SUR: las sevillanas de María del Monte le cuestan a los andaluces más de 8 millones de euros).

La Fundación Progreso y Salud, un ente de la Junta de Andalucía dedicado a impulsar el estudio científico de la biomedicina, prescinde de sus dos investigadores mejor pagados por el incumplimiento de sus contratos: Bernat Soria Escoms, ministro de Sanidad (2007-2009) en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y el profesor británico Shomi Bhattacharya, director del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer), según informaron fuentes cercanas a la Fundación Progreso y Salud.

Como explica Antonio R. Vega en ABC este 3 d emayo de 2019, el patronato de esta entidad adscrita a la Consejería de Salud y Familias aprobó ayer rescindir el contrato de Bernat Soria porque desempeñaba «una profusa actividad privada» -en empresas vinculadas a él o a su hija- «incompatible» con su contrato público. Además, la entidad ha iniciado los trámites para comunicar la finalización de su contrato estrella, por el que percibía 150.000 euros brutos anuales, el doble de lo que cobraba como ministro (81.155 euros anuales). Bernat Soria ha cobrado más de 1,2 millones de euros desde mayo de 2009 en la fundación autonómica.

Como desveló ABC, cuando el anterior Gobierno de Susana Díaz estaba en funciones y a punto de perder el poder por el pacto del PP y Ciudadanos, el 8 de enero pasado, la gerencia de la fundación le abrió un expediente informativo por un posible conflicto de intereses y «quebranto de la buena fe contractual, lealtad, normativa de incompatibilidades y compromiso de exclusividad».

Paga de exclusividad

En su condición de «investigador distinguido», el científico valenciano percibía un complemento adicional de 5.000 euros anuales en concepto de exclusividad. Según un informe jurídico-laboral encargado por la fundación pública a la asesoría privada PwC Tax & Legal Services S.L., publicado por ABC, Soria tenía negocios privados que entraban en conflicto con su dedicación pública.

El exministro tiene vinculación con seis sociedades. Pero la auditoría privada pone el foco sobre dos de ellas. Es propietario de Andalucell S.A., que está dedicada al asesoramiento en terapia celular, y también es apoderado de Alirober Consulting S.L., con «similar objeto» que la fundación pública, en la que una hija suya figura como administradora. A su vez esta sociedad es accionista de Newbiotechnic S.A. (35%) y Biotech Business Internacional S.L. (45%).
Bernat Soria y el director del Centro Cabimer cobraban 150.000 euros brutos al año

Soria recaló en la fundación en agosto de 2005 «hasta su nombramiento como ministro de Sanidad y Consumo». El 7 de abril de 2009, Rodríguez Zapatero lo sustituyó por Trinidad Jiménez. Pero la fundación sanitaria funcionó como una engrasada puerta giratoria y facilitó su vuelta inmediata.

Sólo 27 días después de su cese (4 de mayo de 2009), el exministro socialista suscribe un nuevo contrato con la entidad que estaba bajo el mando político de la entonces consejera de Salud y actual ministra de Hacienda en funciones y diputada electa del PSOE en el Congreso, María Jesús Montero. Tras la publicación de la posible incompatibilidad del científico, Montero replicó a los periodistas que «no conozco ni tengo conocimiento de que se haya producido ninguna situación de incompatibilidad con ninguna otra tarea».

Por su parte, el actual consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre (PP), quiso aclarar que fue el Gobierno del PSOE quien inició las pesquisas al entender que había algo anómalo en un contrato que es el «más alto» de toda la estructura de la Junta. No quería, bajo ningún concepto, que Soria pudiera alegar «una persecución ideológica», con la que pretenda la nulidad de la rescisión del contrato, riesgo que apunta la auditoría privada.

Distinto es el caso de Shomi Bhattacharya, director desde julio de 2008 del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa, dependiente de la fundación. A este catedrático de Oftalmología Experimental de la Universidad de Londres le aplican un despido disciplinario por consentir que un miembro de su equipo, el investigador Abhay Krishan, no acudiera «durante largo tiempo» a su puesto de trabajo en la fundación mientras prestaba sus servicios en otra compañía privada. Esta «dejación de funciones» le ha costado un puesto de directivo remunerado con otros 150.000 euros brutos anuales.

En octubre pasado, la dirección del ente público despidió por su absentismo laboral a Abhay Krishan, que actuaba como «un trabajador fantasma». Además, la fundación abrió un expediente informativo a su superior jerárquico casi once años despues de su fichaje, que costeó la Consejería de Innovación dentro de un programa de captación del conocimiento para atraer a Andalucía a investigadores de prestigio. El Cabimer es un centro gestionado conjuntamente por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Junta y las universidades de Sevilla y Pablo de Olavide.

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