"2020 solo tendrá 10 o 9 meses”

Pedro Sánchez admite que España entrará en recesión, pero no hará recortes en el Gobierno más inepto y caro de la Historia

El presidente socialista anunció este martes un plan de medidas por 200.000 millones de euros para frenar la dura crisis que está ya provocando el brote de coronavirus, pero no incluye en su plan ni una sola medida de recorte del derroche en las administraciones

Pedro Sánchez admite que España entrará en recesión, pero no hará recortes en el Gobierno más inepto y caro de la Historia
El segundo Gobierno Sánchez posa ante La Moncloa. PD

Ante un Congreso de los Diputados prácticamente vacío, Pedro Sánchez ha sido claro este 18 de marzo de 2020: “Es ya evidente que España entrará en recesión este año. 2020 no tendrá 12 meses, tendrá 10 o incluso 9”.

El presidente del Gobierno no descarta, sin embargo, un rebote en la segunda mitad de año, y confía en que el plan de 200.000 millones, de los que casi la mitad lo deberá aportar el sector privado y en el que se olvida a los autónomos, contribuya a ello.

El socialista Sánchez, necesitado de agradar a sus compinches y agradecer favores, formo el mayor Gobierno de la historia de la democracia española, con 18 ministros y cuatro vicepresidencias.

El nuevo Ejecutivo costará al sufrido contribuyente español la friolera de 20 millones de euros, si se cumplen los cuatro años de Legislatura lo que cada día parece más improbable, a la vista de la impericia e irresponsabilidad con que ha abordado la crisis del coronavirus.

El salario del presidente es de 82.978 euros brutos al año; el de los cuatro vicepresidentes –Carmen CalvoNadia CalviñoPablo Iglesias y Teresa Ribera– 77.991 euros, mientras que cada uno de los 18 ministros tendrá un salario anual de 73.211 euros brutos.

En total, 1,7 millones de euros, 600.000 más de lo que nos costaba el de Rajoy.

Sumen a eso el gasto de la estructura ampliada en cada Ministerio, con asesores a granel, coches para todos, ordenadores, teléfonos, tarjetas de crédito, comisiones y otras minucias y se quedarán espantados.

Pues bien, mientras desde la Moncloa se exige un esfuerzo  a las empresas privadas a las que tanto critican el PSOE y Podemos, Sánchez y su equipo no contemplan ni una sóla una sola medida de austeridad o se plantean recortar el gasto superfluo de la administraciones públicas españolas.

Como explica Carlos Cuesta este miércoles en Okdiario, el plan de los 200.000 millones para combatir los efectos económicos del coronavirus, es un plan en cascada: el Gobierno se apoya en la espalda de las empresas –nada menos que por valor de 83.000 millones de euros–; que, simultáneamente, deberán apoyarse para poder soportar el esfuerzo en los avales del propio Gobierno; que, a su vez, se apoyará en la espalda de la inyección de dinero del BCE –solamente en la última oleada ha anunciado la inyección de 120.000 millones de euros más– para lograr la liquidez necesaria en los mercados de deuda.

Y, sobre todo, el BCE soportará con la barra libre de liquidez a las entidades financieras, el esfuerzo que les pide ahora Pedro Sánchez.

Se trata de un esquema perfectamente pensado para repartir cargas hacia Europa, hacia las empresas privadas y hacia los contribuyentes, que, sin una rebaja fiscal a la vista, tendrán que soportar los intereses de lanzar a deuda pública la parte que se ejecute de los 100.000 millones en avales prometidos por el Gobierno Sánchez.

 

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