"El deterioro al que nos enfrentamos puede ser muy acusado en el corto plazo"

Catástrofe económica a la vista: el Banco de España alerta de una «perturbación sin precedentes» por el coronavirus

"Necesitamos políticas fiscales europeas más ambiciosas", insiste el gobernador Pablo Hernández de Cos

Catástrofe económica a la vista: el Banco de España alerta de una "perturbación sin precedentes" por el coronavirus

Vivimos tiempos de globalización y todo se multiplica exponencialmente.

La falta de preparación, flagrante en el caso de Pedro Sánchez y su equipo y la negligente tardanza en movilizarse para frenar la expansión de la epidemia de coronavirus, ha obligado a los gobiernos a aplicar medidas extraordinarias, como cerrar edificios públicos, empresas y comercios, además de limitar la movilidad de sus ciudadanos.

Como consecuencia se ha reducido, en ocasiones a cero, la producción, el consumo y el turismo. Y eso tiene consecuencias económicas desastrosas.

En las grandes empresas, como demuestran en España desde Inditex a Burguer King, pasando las automovilísticas o las cadenas hoteleras y en las medianas y pequeñas, desde el vivero que tiene que seguir manteniendo las plantas si poder vender nada, a la tienda de la esquina, el bar o  cuyos dueños no tienen otro ingreso y que han cerrado.

Es una catástrofe fente a la que el Gobierno socialcomunista de España sólo puede ofrecer hasta ahora demagogia, manipulación informativa, consignas y grandes palabras.

Sin citar por su nombre a los responsables políticos, este 20 de marzo de 2020, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha emitido una nota donde se limita a constatar que «las necesarias medidas de contención en España y en otros muchos países europeos han llevado a una disrupción muy severa de la actividad económica» y valora el plan de choque de 750.000 millones anunciado esta semana por el Banco Central Europeo (BCE).

Hernández de Cos describe la situación económica actual como una «perturbación sin precedentes», de una «intensidad notable».

Y añade pesimista que no existen aún indicadores que permitan precisar la intensidad de esta perturbación.

«En todo caso, el deterioro de la actividad económica al que nos enfrentamos puede ser muy acusado en el corto plazo».

De Cos afirma que la pandemia será un episodio «transitorio» y que la duración de sus efectos depende «crucialmente del éxito de las medidas para reducir los nuevos contagios», pero también de las políticas aplicadas para atenuar el impacto derivado del cese de la actividad de muchas empresas y de las consiguientes pérdidas de empleo.

«Las políticas públicas son cruciales para evitar que lo que es una caída transitoria de actividad y rentas de familias y empresas acabe transformándose en una más persistente».

Tras recordar que, el pasado miércoles, el Consejo de Gobierno del BCE aprobó medidas con el fin de contrarrestar los graves riesgos para el mecanismo de transmisión de la política monetaria y para las perspectivas de la zona del euro, derivados de la creciente propagación del COVID-19.

Entre ellas, las compras adicionales de activos por valor de 750.000 millones de euros hasta fin de año, que pueden prolongarse más allá de esa fecha si fuera necesario.

«Las compras serán de valores tanto de deuda pública como privada y se llevarán a cabo de manera completamente flexible, tanto en lo que se refiere a su distribución temporal como a los activos que se adquirirán bajo el programa».

A su juicio, esta flexibilidad es esencial para evitar eventuales deterioros adicionales de las condiciones financieras del conjunto del área y de los distintos países, y preservar así la correcta transmisión de la política monetaria.

El gobernador señala que este paquete de medidas muestra el compromiso del BCE de velar por que todos los sectores de la economía puedan beneficiarse de unas condiciones de financiación favorables que les permitan absorber de la mejor manera posible esta perturbación.

«Esto se aplica por igual a las familias, a las empresas, a las entidades financieras y a los gobiernos».

Según De Cos, el organismo europeo está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para cumplir ese objetivo y defender los intereses la ciudadanía europea, lo que implica que podría aumentar el tamaño o la duración del programa así como su composición si fuera necesario.

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En España, el deterioro ya está siendo acusado y repartido en todos los sectores económico del país.

El Gobierno decretó este 19 de marzo el cierre de todos los hoteles del país en el plazo de una semana, todo un varapalo para un sector que aporta más del 10% del PIB a España.

También la industria automovilística, que aporta otro tanto de riqueza y empleo al país, está sufriendo un dominó de ERTE y paralización de actividades que afecta a las grandes fábricas repartidas por Valencia (Ford), Vigo (Peugeot), Navarra (Volkswagen), Barcelona (Nissan), Madrid (Iveco), Vitoria (Mercedes) o Valladolid (Renault).

Y las pymes y pequeños autónomos, el principal eje vertebrador de la economía en España, se ven agobiados por el cierre decretado de todos los negocios de hostelería del país y de cualquier otro comercio no esencial para las necesidades básicas de la ciudadanía.

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El temor del Banco de España, sin embargo, no es tanto el efecto a corto plazo -lo califica de «episodio transitorio»- sino que los organismos públicos sean capaces de dar con la tecla para atajar los efectos del brote.

«La duración de sus efectos depende del éxito de las medidas para reducir los nuevos contagios y, también, de las políticas aplicadas para atenuar el impacto derivado del cese de la actividad de muchas empresas y de las consiguientes pérdidas de empleo».

Ahí radica el quid del problema.

El gobierno de Pedro Sánchez anunció el pasado martes un paquete de medidas que movilizaba 200.000 millones de euros y el BCE lo complementó poco después con un generoso grifo de 750.000 millones a disposición de los países de la zona euro.

El mercado, de momento, ha recibido de forma moderadamente positiva estas medidas: las bolsas registraron este jueves ganancias tras la caída catastrófica de los últimos días.

Sila economía sigue paralizada más allá de los 15 días decretados por el Ejecutivo, ya nos podemos ir preparando para lo peor.

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