La vivienda cambia en California

El tamaño y la forma de las casas pasan actualmente por una transformación. Más allá de los factores fluctuantes, como las tasas de interés hipotecario o las «burbujas«, ya sean reales o imaginarias, las condiciones del mercado inmobiliario californiano son a la vez causa y consecuencia de cambios que perdurarán en el tiempo.

«Nuestras ciudades van tomando nuevas formas, aunque no se trate de cambios de la noche a la mañana», comenta Delores Conway, directora de Pronóstico Casden.

Balcones en lugar de patio trasero y menos espacio habitable, pero más cerca del centro de la ciudad, son algunas de las tendencias que se registran en la actualidad en California, un estado donde muchos consideran que se inician los cambios relacionados con la vivienda en Estados Unidos.

«Yo creo que mi generación va a tener que olvidarse de esas casas que yo crecí viendo en las películas, con patio y jardín, y deberá conformarse con un apartamento con vistas al cuarto compartido de lavar la ropa», dice Julia Hernández, estudiante de 18 años del colegio universitario de Santa Mónica.

Sin embargo, Rafael Bostic, director del programa de Maestría en Bienes Raíces de la Universidad del Sur de California (USC), puntualiza que los cambios no son necesariamente para peor.

«No se trata tanto del fin del sueño americano como de que existirán opciones para los que sueñan de otra manera», matiza Bostic.

El experto considera que serán más comunes los espacios compartidos para un grupo de viviendas, y que los espacios habitables serán más bien una combinación de lo que hasta ahora han sido los apartamentos y las casas tradicionales.

Pocos terrenos

«Estas nuevas unidades seguirán siendo casas con todos los aspectos básicos que sus habitantes necesitan, pero puede que estén en un segundo o tercer piso», comenta Bostic.

Obviamente, esa mayor densidad del espacio habitable tiene que ver con el crecimiento demográfico y la escasez de terreno edificable, pero Conway señala que también pueden influir factores culturales.

«La gente en Europa y Asia está acostumbrada a vivir en edificios», destaca, y seguidamente señala que el alto número de inmigrantes en California está influenciando el cambio del concepto «casa».

Sin embargo, Joseph Carreras, gerente de Programas de Vivienda de la Asociación de Gobiernos del Sur de California (SCAG), puntualiza que en California «se están agotando las opciones».

El experto, que en el encuentro de vivienda que SCAG llevó a cabo este año presentó una ponencia titulada ¿Dónde vivirán nuestros hijos?, considera que la respuesta a esa pregunta es: «Fuera de California».

«Por mucho que se esté expandiendo la construcción hacia áreas más remotas, la tierra es limitada y terminará acabándose en esas zonas también», vaticina Carreras.

Conway enfatiza que en situaciones como la presente es cuando más cruciales resultan las normas de calificación de zonas o «zonificación», y las regulaciones urbanísticas que controlan aspectos como la altura de los edificios o la conversión de apartamentos en condominios.

«Estas conversiones, que han resultado muy rentables para algunos, han levantado críticas sociales», dice Conway, quien señala que ello se debe a que con dicha práctica se eliminan unidades para rentar, lo que esencialmente reduce las opciones de quienes no pueden permitirse comprar.

Conway señala que San Diego es un ejemplo de exceso en este sentido.

«Se han convertido demasiados edificios y ahora no hay suficiente demanda para los condominios», comenta y subraya que el mercado tiene sus propios recursos de estabilización.

En cuanto a los especuladores, considerados por muchos los «malos de la película», Conway matiza que también hacen contribuciones positivas.

«En la fase inicial, cuando arriesgan su dinero en propiedades que valían poco a efectos de mercado, provocan un efecto estimulante de la actividad inmobiliaria», dice Conway.

«Ahora los especuladores están saliendo del mercado», comenta la experta, quien aclara que ése es otro factor estabilizador.

La globalización

Conway también explica que en esta economía globalizada el precio de las casas no se ve afectado sólo por la vivienda comparable de la esquina, sino por lo que ocurre en vecindarios tan lejanos como India o China.

«Cuanto más se construye allí —y se está construyendo mucho—, más se encarecen los materiales de construcción debido a la gran demanda existente», comenta la experta, refiriéndose al cemento, acero, cobre y otros materiales para la construcción.

Igual que sus colegas de USC, Conway piensa que los tamaños y formas de las viviendas estadounidenses están evolucionando.

«Creo que la tendencia va a hacia espacios más reducidos, eficientemente utilizados y con más áreas compartidas, aunque eso no va a significar la desaparición de las casas con jardín y patio», opina.

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