La inmobiliaria Martinsa protagoniza la mayor suspensión de pagos de la historia

La inmobiliaria Martinsa protagoniza la mayor suspensión de pagos de la historia

(PD).- La crisis que comenzó como aterrizaje suave ha terminado llevándose por delante a la mayor inmobiliaria del país. Y su caída es la mayor protagonizada nunca por una empresa en la historia de España. Diga lo que diga el presidente Zapatero, estamos iniciando el descnso a los «infiernos».

La promotora Martinsa-Fadesa, que ha sido incapaz de sobrevivir a una deuda de unos 5.200 millones de euros, fue uno de los emblemas de la época de bonanza y simboliza ahora la violenta llegada de serias dificultades para la economía española.

Al igual que las intervenciones de Rumasa y Banesto avisaron de la crisis de los años ochenta y noventa, las dificultades de Martinsa se convierten en el anuncio de que lo peor está por venir.

El consejo de la inmobiliaria solicitó este lunes el concurso voluntario de acreedores. La empresa asegura que pretende continuar con el proyecto y cumplir con «los compromisos de pago en el menor tiempo posible» bajo la administración de los administradores que designe el juzgado.

Para ello, Martinsa propone vender activos. El problema es que lo hace en un momento en el que los compradores tanto de suelo como de viviendas están paralizados.

Al presentarse el concurso voluntario, Fernando Martín y el resto del consejo de administración permanecerán en la empresa y podrán seguir llevando las riendas de la gestión.

Sin embargo, sus actuaciones tendrán que ser supervisadas por los administradores que asigne el juzgado. La compañía, según reza un comunicado remitido a la CNMV, confía en que el proceso concursal «permita solucionar su problema de liquidez y cumplir con los compromisos de pago en el menor tiempo posible».

En sólo ocho meses, Martinsa-Fadesa se ha convertido en un buen manual de Bolsa o, mejor dicho, en un buen manual de qué no hacer en Bolsa.

Desde diciembre de 2007, el gigante del ladrillo construido a golpe de talonario -Fernando Martín pagó a Manual Jove 2.209 millones de euros por el 54,6% del capital- ha perdido un 78% de su valor, pasando de 4.045 millones a los escasos 800 millones de capitalización que marcaba ayer justo antes de que la CNMV suspendiese su cotización.

El presidente y mayor accionista, Fernando Martín, abandonará la presidencia del G-14, el lobby con el que las grandes inmobiliarias pretendieron limpiar la imagen del sector. Parece que no lo han conseguido.

Y eso que, en una maniobra sonrojante, ficharon hace menos de medio año a David Taguas -hasta entonces director de la oficina económica del Ejecutivo en La Moncloa- para presidir Seopan, la patronal que agrupa a las grandes constructoras españolas.

Desde que el parón en el mercado de la vivienda se puso de manifiesto con toda su crudeza, hace ya bastantes meses, Taguas ha venido defendiendo en diferentes foros la necesidad de que la construcción de obra pública tome el relevo como principal motor de la economía española. El drama es que el Estado se ha quedo sin fondos.

EL EXTRAÑO AFFAIRE DE CARLOS VELA

Creíamos haber perdido la capacidad de sorprendernos tras los numerosos escándalos financieros que se han producido en la sociedad española desde los tiempos del pelotazo en los años 80, pero el diario El Mundo revela un detalle que parece superar todo lo imaginable en materia de descaro:

«Carlos Vela, director de banca corporativa de Caja Madrid, prestó casi 1.000 millones de euros a la inmobiliaria Martinsa-Fadesa. Y en abril de 2007, Vela fichó como consejero delegado de Martinsa-Fadesa, con un sueldo superior a los dos millones de euros».

Hace unos meses, la inmobiliaria se declaró insolvente y negoció un acuerdo con sus acreedores para refinanciar una deuda de más de 5.000 millones de euros. Caja Madrid es una de las entidades más afectadas por la crisis de la inmobiliaria que preside Fernando Martín.

Resulta difícil de entender las idas y venidas de Carlos Vela, prestando cantidades astronómicas a una sociedad a la que luego se va a trabajar con un sueldo millonario.

«Si sale bien, me haré multimillonario; si sale mal, me haré solamente rico», le dijo Vela a un colega. Así es: se ha hecho rico, pero han pagado su fortuna todos los impositores de Caja Madrid.

EFECTOS COLATERALES DEL DESPLOME

El grupo Roca, fabricante de sanitarios y cerámica, ha planteado la extinción de 398 contratos en sus plantas de Gavá (Barcelona), Alcalá de Henares (Madrid) y Alcalá de Guadaira (Sevilla), así como en sus oficinas en Barcelona, debido a la caída de las ventas provocada por la crisis inmobiliaria.

Según la documentación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE), la compañía atribuye esta decisión al desplome de la actividad en el sector inmobiliario, a la disminución de las ventas, al incremento «desbordante» de los excedentes de producto acabado, a la dificultad de almacenamiento y al desequilibrio entre la fabricación y las ventas.

La compañía espera que la mayor parte de las extinciones de contratos correspondan a prejubilaciones, ya que los empleados incluidos en el ajuste de plantilla tienen entre 54 y 64 años.

Como consecuencia de la situación en la que se encuentra el sector de la construcción en España, que «va a tener continuidad en el futuro», según la documentación aportada, la dirección de esta compañía y los sindicatos empezaron hace un mes y medio, antes de la presentación del ERE, a negociar «un necesario ajuste de la plantilla», analizando alternativas que permitan que las extinciones no se produzcan de forma traumática.

Roca pactó el pasado mes de febrero con UGT y CCOO las condiciones de un ERE temporal que afecta durante un año a 128 trabajadores de la planta de Alcalá de Henares. Previamente aplicó otro ajuste temporal en sus plantas de Gavá y Viladecans (Barcelona) que afecta a 14 trabajadores.

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