Tras los Juegos Olímpicos, ¿tiene atractivo inversor China?

(PD).- Cuando en pleno desplome de la bolsa china se les preguntaba, los inversores particulares casi siempre hablaban de cuestiones coyunturales y aludían a la inminencia de los Juegos Olímpicos para convencerse de la remontada.

Exlican J. P. Cardenal y A. Barbaresi en El Economista que, concluida la cita olímpica, el escenario bursátil en China está más negro que nunca: desde que alcanzó su cénit en octubre del pasado año, la bolsa del país asiático ha perdido ya más de un 60% de su valor de entonces.

El 8 de agosto, el día de mayor gloria para China en décadas, el batacazo superó el 4,4%. Ayer, Shanghai cerró a 2.397,37 puntos, arrastrando la sangría bursátil en las más de dos semanas olímpicas al 12%.

¿Qué ha pasado para que, en medio de la euforia nacional, los Juegos Olímpicos se le hayan atragantado a la bolsa china? Pese a que analizar con precisión el llamado casino bursátil es misión imposible, hay datos incontestables que explican las pérdidas. Por ejemplo, que las cotizaciones de las 97 empresas que, de alguna manera, estaban vinculadas a los Juegos, han caído todas.

Y, de ellas, el 90% han sufrido pérdidas mayores que el propio índice de Shanghai. Ha habido dos grandes damnificados: por un lado, el sector turístico, por culpa del fiasco que supuso la cita olímpica para el sector como consecuencia de las implacables restricciones en la concesión de visados y por las medidas de seguridad, que acabaron por desanimar a los turistas.

Las expectativas frustradas han llevado a Beijing Tourism a perder un 53% de su valor en dos semanas; a Xidan Department Store a dejarse un 56%; y a China Sports Industry Group a una pérdida del 59%.

Por otro, ha afectado a empresas de volumen mucho mayor, como acereras, químicas, cementeras u otras altamente contaminantes, que se han visto obligadas a parar o limitar la producción durante dos meses por razones medioambientales. Otras han sido obligadas a cerrar sus plantas en Pekín y sus alrededores.

La reacción bursátil ha sido la esperada: Shougang Steel, la cuarta acerera china, se ha dejado un 13% de su valor en el periodo olímpico; Taihang Cement, un 20%; y Beijing Urban Construction, un 36%. Tao Dong, economista jefe para Asia de Credit Suisse Group AG, declaró esta semana a Bloomberg que las pérdidas de las restricciones podrían equivaler al 3% del PIB chino.
Preocupa la inflación

En medio de la crisis bursátil en China, ¿cuáles son las expectativas futuras? Aunque las bolsas chinas raras veces reflejan la situación del mercado, las perspectivas no son demasiado halagüeñas. Y ello porque a las turbulencias de los Juegos Olímpicos se unen otras que amenazan la economía china. De entrada, la inflación, auténtica prioridad del Gobierno después de que en mayo rozara el 8%. «El Gobierno contaba con una transición suave de una economía industrial a otra de consumo. Pero será dolorosa. Además del impacto en la estabilidad social, lo tiene en su credibilidad-país. En países con alta inflación no se invierte porque pierden competividad día a día», advierte Eduardo Morcillo, director en España de InterChina Consulting.

Este experto cree que el Gobierno tomará para combatir la alta inflación las habituales medidas bancarias, fiscales o de subida de tipos destinadas a sacar liquidez del mercado, al tiempo que desincentivará los sectores económicos con riesgo de sobrecalentamiento como los relacionados con las infraestructuras o el inmobiliario. «El vaticinio es que, una vez concluidos los Juegos, viene un periodo de ajuste muy importante», asegura Morcillo. Está por ver, por tanto, cuál será el impacto de las restricciones en el crecimiento. El segundo trimestre el PIB chino creció al 10,4%, una llamativa desaceleración desde el 11,9 que registró la economía china en 2007. Los expertos no dudan de que la locomotora china seguirá frenándose.

InterChina estima que China crecerá al 9 ó 10% este año y al 8% en 2009. «China debería hacer una desaceleración suave hasta el 7% en cinco años. Pero la pinta que tiene es que el aterrizaje será algo más duro y esté creciendo al 7 u 8% en menos de dos años», explica Morcillo. En el escenario de una eventual caída de la demanda en Estados Unidos y Europa que impacte en el sector exterior chino, unido a las políticas monetarias restrictivas y a los efectos negativos a corto plazo de la reconversión industrial que está acometiendo China, algunos expertos creen que Pekín debe poner en marcha una política fiscal que contrarreste el frenazo económico.

«La política fiscal debe ser más activa en previsión de una caída en el crecimiento», declaró Xia Bin, economista del think-tank Centro de Investigación y Desarrollo. Precisamente, esta semana la prensa china publicó que el Gobierno estudia inyectar un paquete de 58.500 millones de dólares para estimular la economía. Pero hay otros riesgos relativos además de los mencionados: la burbuja inmobiliaria, por ejemplo, consecuencia del cóctel de la borrachera constructora que sigue viviendo China en medio de una demanda irreal y especulativa. Aunque no hay un mercado inmobiliario consolidado en China, en siete ciudades del llamado primer nivel ya asoma la crisis.

En Shenzhen, ciudad próxima a Hong Kong, los precios se han desplomado un 35% desde principios de año. En Shanghai, donde no han caído los precios aún, las transacciones inmobiliarias se han reducido un 50% y el estallido de la burbuja es inminente. Y, después de los JJOO, Pekín debería seguir los mismos pasos, creen los analistas. «Habrá cadáveres en el camino pero el impacto macroeconómico será pequeño», pronostica Morcillo, de InterChina, que cree que el volumen inmobiliario afectado por la burbuja es reducido y, en el lado de los bancos, no sufrirán graves consecuencias porque sus programas de financiación inmobiliaria no son tan agresivos como en Occidente.

Los fondos, también sin medalla

Pero sobre el Nido de Pájaro (el estadio emblemático del olimpismo chino) sobrevuelan otras incertidumbre. Y si no, fíjese en la mala evolución que están teniendo los productos que invierten en su parqué.

Quince días antes de que comenzaran los Juegos de Pekín, la categoría se dejaba poco menos de un 25%. Actualmente, los fondos que invierten en el parqué del país ceden casi un punto porcentual más. Y es que en tan sólo un mes, mientras los atletas chinos se alzaban con un centenar de metales, los duros recortes de muchos valores en el mercado arrastraban consigo a los productos que invierten en renta variable del gigante. Pero, igual que en las Olimpiadas, no todos han salido perdiendo.

Aunque toda la categoría sin excepción continúa con pérdidas en los últimos doce meses, 17 fondos han conseguido anotarse subidas mientras duró la competición deportiva, según datos de VDOS. El oro a un mes se lo ha llevado el WEF I Greater China Equities DU, que en 30 días ha avanzado un 8,9%. Este producto de la gestora Standard Chartered no sólo invierte directamente en títulos de cotizadas chinas, sino que además utiliza otras herramientas para anotarse un plus de rentabilidad, como warrants o instrumentos del mercado monetario.

Tampoco le ha ido nada mal al SGAM AI Equisys China, tanto la versión para inversores particulares como la participación destinada a clientes institucionales. El primero, que se lanzó hace poco más de un año, se anota un 7,78% a un mes y es de los pocos que está en positivo a tres meses -gana un 6,19% desde mayo-. Además, el fondo de Société Générale ha demostrado tener un comportamiento más estable que el WEF Greater China, ya que en 2008 pierde un 15%, por el 40,7% que cede el fondo de Standard.

El secreto del SGAM Equisys China es que busca inversiones con una volatilidad contenida, y sólo escoge acciones cotizadas en el parqué de Hong Kong, mucho más fiable y regulado que las bolsas de Shangai y Shenzen. Entre las gestoras españolas, el fondo que mejor se comporta es el BBVA Bolsa China, con gran parte de su cartera invertida en China Mobile y en el Industrial & Commercial Bank, que cede un 1,5% a un mes, aunque en la última semana ha remontado un 3%.

VÍA EL ECONOMISTA

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