Las suspensiones de pagos en el sector de la construcción han crecido un 339%

(PD).- Hasta en las «épocas doradas» se producen concursos de acreedores de promotoras-constructoras e inmobiliarias, pero lo cierto es que la crisis -primero del mercado de vivienda y más tarde generalizada- ha llevado al sector a vivir la peor pesadilla de su historia y eso que ya ha atravesado por situaciones especialmente graves en el pasado.

Explica Miguel Larrañaga en ABC que, desde que el procedimiento concursal sustituyó a la anterior fórmula de la suspensión de pagos, nunca se habían presentado tantos concursos como en estos momentos y, lo que es peor, nunca antes se habían producido incrementos sistemáticos y acumulados de un 50% cada trimestre en el número de concursos.

Sólo en el tercer trimestre de este año parece haberse reducido mínimamente la tendencia, aunque la mayor parte de los expertos lo achaca a que en verano se producen menos concursos tradicionalmente y esperan nuevos repuntes para final del año.

Constructoras, muy mal
Según los datos de la encuesta concursal del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el tercer trimestre de este año se han aceptado 167 concursos de acreedores de empresas constructoras, un 34,68% más que en el trimestre anterior.

Este dato supone una mínima «relajación» en una progresión que es más que preocupante.

Así, en el segundo trimestre del año se aceptaron 124 concursos de acreedores solicitados por empresas constructoras, lo que supone casi un 50% más que las 83 registradas en el trimestre anterior.

La evolución es del mismo orden en los trimestres anteriores y esos 83 concursos supusieron un crecimiento muy próximo al 50% respecto a los 58 registradas en el último trimestre de 2008, que a su vez presentó un crecimiento del mismo orden respecto a los 38 concursos aceptados en el tercer trimestre de 2007.

Estos crecimientos intertrimestrales han llevado a que las cifras interanuales hayan crecido la friolera del 339,47% desde septiembre de 2007 (38) a septiembre de 2008 (167).

Inmobiliarias, el desastre

Respecto a las inmobiliarias, que se engloban a efectos estadísticos con «servicios empresariales», la evolución es algo más desigual pero igualmente preocupante. Tras un verano de 2007 en el que los concursos bajaron de 23 en el segundo trimestre a 19 en el tercero, la evolución ha sido desastrosa.

En el cuarto trimestre se aceptaron 21 concursos, un 10,52% más; en el primero de 2008 la cifra subió un 171,43%, hasta los 57 concursos; en el segundo se incrementó otro 82,46%, con 104, y el último dato estadístico, correspondiente al tercer trimestre, arroja 142 nuevos concursos, un 36,54% más.

En total, entre septiembre de 2007 y septiembre de 2008 encontramos un crecimiento de los concursos del 647,37%, lo que refleja por sí sólo la crudeza de la situación, calificada de «emergencia» en el sector.

Los que «resisten»

Pero si algo preocupa es lo que puede venir. Fuentes del sector indicaron a ABC que las empresas en concurso «ya están ahí y poco se puede hacer», y recalcaron que si la crisis financiera no amaina en los próximos meses y la financiación sigue brillando por su ausencia, la lista de empresas en situación de concurso puede engrosarse considerablemente y con nuevas empresas de cierta entidad.

Aunque estas fuentes se negaron a dar nombres, en la mente de casi todos los expertos se encuentra Habitat, cuyos socios se niegan a aportar más dinero y que debe más de 1.700 millones de euros que no puede pagar. De hecho, la promotora inmobiliaria no pudo pagar ni siquiera el primer plazo de la deuda renegociada en febrero y trata de llegar a un nuevo acuerdo con los bancos, que se resisten a aceptar nuevas condiciones y ven cada vez más difícil la salida.

En parecida situación, aunque menos extrema, se encontraba Metrovacesa. Su accionista mayoritario, Sacresa, ha renegociado con los bancos su deuda para evitar que al final su endeudamiento termine por arrastrar a Metrovacesa en una secuencia parecida a lo ocurrido con Colonial.

El acuerdo supondrá que los bancos se harán con más del 50% del capital de Metrovacesa que, por su parte, ha ampliado los plazos de pago para uno de sus «proyectos estrella» londinense, Wallbrock, y negocia nuevas condiciones para la financiación de la compra de la torre del HSBC.

Colonial sigue bajo mínimos tras la decisión de La Caixa y Popular de hacerse cargo de la mayoría del capital para reflotar la empresa y aunque su situación ya no es preocupante, lo cierto es que hay miles de accionistas atrapados en el valor que han perdido casi toda su inversión.

Aunque los ha tenido peores, tampoco pasa por sus mejores momentos Afirma, empresa nacida de las cenizas de la antigua Astroc, que ante la caída de los precios bursátiles ha tenido que reducir drásticamente el precio de su ampliación de capital.

En realidad, la ampliación de capital tiene por objetivo capitalizar créditos de los accionistas y no contaba con la idea de obtener más dinero por esta vía, ya que cuenta con un acuerdo estable para el pago de su deuda, tiene dinero en caja y su situación parece más aliviada que la que atravesaba hace sólo un año, cuando la quiebra era una posibilidad real.

También parece haber mejorado la situación de Detinsa, que negoció de urgencia su deuda con los bancos acreedores y no ha vuelto a primera plana, lo que en los tiempos que corren ya es bastante.

Otra incógnita es Nozar, cuyos propietarios se encuentran también atrapados en el capital de otras empresas en crisis. Y tirando más a lo alto, la promotora Vallehermoso y la patrimonial Testa han sido puestas a la venta por su propietario, el grupo Sacyr, que busca liquidez para reducir deuda.

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