Desplome inmobiliario

(PD).- Si en algo coinciden los organismos internacionales a la hora de realizar sus diagnósticos y establecer sus previsiones para los próximos meses es en los factores internos que singularizan -y agravan- la crisis en España.

Los efectos del derrumbe del sistema financiero internacional, proceso que en distinta medida afecta a las economías de todo el mundo, se ve acompañado en nuestro país por ingredientes como la baja productividad, la dependencia energética, la alarmante tasa de paro y, no menos grave, el estallido de una burbuja inmobiliaria que ha paralizado el sector encargado en los últimos años de dinamizar, junto al consumo privado, la vida económica española.

ABC informa este lunes del creciente número de concursos de acreedores, nueva fórmula de la suspensión de pagos, presentados en los ámbitos inmobiliario y de la construcción, donde, según la propia Administración, en sólo un año, de septiembre de 2007 al mismo mes de 2008, estos procesos se han triplicado entre las constructoras y se han multiplicado por seis (con un incremento del 647 por ciento) en el sector inmobiliario.

Además de deudas insostenibles en tiempos de crisis, la falta de financiación que amenaza a toda la economía se ensaña especialmente con unas empresas cuya caída en bloque debería seguir mucho más de cerca el Ejecutivo para amortiguar con eficacia los efectos de un hundimiento que está teniendo gravísimas consecuencias en el empleo.

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