Los octogenarios han tenido que abandonar su piso

Desahuciados y engañados por su propio hijo

Residían allí desde hacía más de 40 años y no se hablan con el joven

Josefa Portillo, visiblemente afectada, aseguró sentirse "muy mal" y recordó que su marido "no puede andar" porque tiene un "cien por cien de invalidez"

Con más de 80 años, Joaquín Ortega y Josefa Rueda tienen problemas de salud. Han tenido que dejar, por orden judicial, la vivienda en la que residían desde hace más de 40 años en un barrio de Sevilla. Detrás de cada desahucio hay un drama, el que sufre la persona que se ve obligada a dejar su casa.

En el caso de este matrimonio de octogenarios hay un ingrediente más que agrava el sufrimiento: quien los expulsa de su casa es su propio hijo, con quie no se hablan desde hace 6 años.

Según ellos compraron la casa hace 38 años, aunque no la registraron. Aseguran que ese fue su error porque ahora su hijo la ha puesto a su nombre e intenta venderla.

Joaquín Ortega:

«El piso es mío y está a mi nombre en el contrato»

EL DRAMÁTICO MOMENTO

En el momento de ser desalojados, el propio afectado, Joaquín Ortega, agradeció a los medios de comunicación por la atención y ayuda prestada, al tiempo que irónicamente dio las «gracias al señor juez por gestionar la Justicia tan humanamente», al que calificó de «criminal».

En cuanto a su estado de salud, Joaquín señaló que el médico forense encargado de valorar su minusvalía para poder ser desalojados de su vivienda «se ha llevado todos los documentos» y le ha dicho que «él es médico».

Ortega:

«Dice que estoy bien para salir»

Por su parte, la mujer de Joaquín, Josefa Portillo, visiblemente afectada, aseguró sentirse «muy mal» y recordó que su marido «no puede andar» porque tiene un «cien por cien de invalidez» reconocida, mientras que ella tiene el «75 por ciento».

(Agencias)

 

 

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