¿Cómo sobrevivir a la propiedad horizontal?

¿Cómo sobrevivir a la propiedad horizontal?
Propiedad Horizontal ITMK

No existe figura en un país que rete más el precepto: «Vuestro derecho termina cuando comienza el derecho de los demás» que la propiedad horizontal. Vivir en comunidad siempre ha sido un terreno movedizo por los distintos intereses, personalidades y ánimos que colisionan en un mismo sitio.

Lo cierto es que al adquirir un inmueble con beneficios comunales, como guarderías, parques, salones comunales, hay que ser conscientes que ese derecho no es exclusivo, sino que es compartido con otras personas. Sin embargo, los problemas comienzan a surgir cuando algún propietario hace caso omiso al concepto de propiedad intelectual: «facultad de gozar, usar y disponer de un inmueble de manera exclusiva en las partes privadas, y de compartir las zonas comunes»; o sin desconocerlas realizan una interpretación libre de los reglamentos de la comunidad de propietarios y Junta de Propietarios; o surgen por la simple dificultad que se presenta en la convivencia.

Por ejemplo; nunca falta el vecino que siempre estaciona su vehículo en el parqueadero que no le corresponde. O el que le encanta escuchar música, a todo volumen, los viernes después de la media noche. Los que colocan materas en los corredores y pasillos para obstaculizar el paso. Los que convierten la fachada de la finca en un tendedero de ropas. Y por supuesto, quienes no asisten a las Juntas de Propietarios porque siempre deben cuotas de administración, y solo defienden su deseo de tener mascotas. Todos ellos, con su comportamiento, generan inseguridad y descontrol.

La propiedad horizontal es un sistema jurídico de convivencia que requiere para su operatividad la participación efectiva de las personas que integran la comunidad de cada edificio. A fin de conseguir esto, debe estar instaurado una verdadera comunidad de propietarios y Junta de Propietarios, con un Administrador de Fincas idóneo y conocedor del tema, disponible, claro y realista en las cuentas, que sea hasta capaz de reducir los gastos en las comunidades que administra, y sepa gestionar las crisis que surjan entre los vecinos.

Si bien esa posición podría ser ejecutara por cualquier propietario, es preferible que sea contratado un Administrador de Finca externo, o una firma especializada, alguien responsable, y con un equipo multidisciplinario, como por ejemplo los Administradores de fincas en Valencia, Grupo Dfincas, un grupo que tenga años de experiencia para dirimir cualquier conflicto, y solventar cualquier duda que tengan sobre vuestra convivencia en comunidad.

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