¿Cuáles son los beneficios de la calefacción con biomasa?

¿Cuáles son los beneficios de la calefacción con biomasa?
Pellets Pixabay

Cada invierno, con la llegada de la primera factura de calefacción, muchos hogares se preguntan cómo pueden ahorrar y mantener una temperatura agradable sin hacer grandes inversiones. Muchos piensan en cambiar de compañía, a una con tarifas más convenientes o más justas, pero no se plantean que existen en el mercado otros sistemas de calefacción alternativos como pueden ser las estufas y calderas de biomasa.

La biomasa es una energía renovable, como lo puede ser la fotovoltaica o la eólica, que computa neutro en el ciclo del CO2 por la fotosíntesis. Ésta se encuentra en nuestros montes y bosques, generando una economía productiva, sobre todo, en zonas rurales. Para evitar críticas y desconfianza, conviene señalar que no se trata de destruir el bosque, al revés, se trata de limpiarlo, evitando mantener masas forestales susceptibles de arder en verano con las altas temperaturas.

En este sentido, existen distintos tipos de combustible, como hueso de aceituna – fundamentalmente en la zona de Andalucía y Extremadura-, cáscaras de almendras o pellet. Este último es el más común en España y Europa, por su poder calorífico, existiendo en la actualidad más de 40 fábricas a nivel estatal y un gran número de distribuidores, incluyendo grandes superficies.

Hay distintos sistemas de calefacción a biomasa, desde una estufa de pellet para calentar estancias, calderas de biomasa para superficies más grandes, tanto en casas como en comunidades de vecinos, o redes de calor, conocidas también como district heating, que, a través de una central térmica, distribuyen el calor a barrios enteros.

Los beneficios de estos sistemas de calefacción son bastante claros para quienes optan por este combustible. Fundamentalmente, la gran ventaja es a nivel económico ya que el ahorro puede llegar hasta de un 40% frente al gasóleo en sus precios más altos que, no olvidemos, dependen del panorama internacional con una gran inestabilidad, aspecto que no caracteriza al mercado del pellet.

También la biomasa ofrece ventajas frente a gas natural o sistemas eléctricos, si bien no tan destacadas como respecto a gasóleo, pudiendo rondar en torno al 10-15%, no deja de ser una apuesta segura que se amortiza en dos o tres años, dependiendo del equipo adquirido y la superficie a calefactar.

Además, el pellet se puede almacenar fácilmente, si se cuenta con una estufa, porque no caduca y no huele. En este caso, el equipo cumpliría la misma función que una chimenea pero mejorando el confort por el aire que reparte el calor en la estancia, automatizando el proceso y siendo más fácil de limpiar sin renunciar al placer de ver la llama ardiendo.

En cuanto a la caldera, si ésta se encuentra en una sala tradicional para comunidades de vecinos, se produce la descarga neumática del combustible, siendo, además, el pellet mucho más seguro y limpio que otros materiales.

Ahorro, estabilidad en el precio, confort, seguridad, fácil funcionamiento o rápida amortización son algunas de las ventajas de usar este sistema de calefacción que, además, otorga la máxima calificación energética al inmueble, revalorizándolo en el mercado, a la misma vez que se cuida del medio ambiente.

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