El líder de Podemos quiere mantener 'cautivo' y vacío el piso social que pertenece a su madre, para venderlo a partir de 2029 a una familia sin recursos

El truco del especulador Iglesias para forrarse con la VPO de su madre en Vallecas

En su buzón de la calle Ramón Pérez de Ayala, figura su nombre y el de su ricachona madre para no levantar la liebre y que se le estropee el negocio

En este inmueble decidió retratarse antes de las elecciones generales de 2015, para demostrar lo pobre que era

De perdidos, al río. Y es que, ya puestos, tampoco chirría mucho que ahora le dé al líder de Podemos por especular en el mercado inmobiliario, dada su nueva posición social y el apoyo incondicional de sus resignados simpatizantes. (La cínica carta de amor de Iglesias y Montero tras el apestoso pucherazo: «Somos distintos»)

Lo va a hacer desde su casoplón de Galapagar, con paciencia y toreando con esta nueva faena a la Comunidad de Madrid, a quien pretende hacer creer que la Vivienda de Protección Oficial (VPO) de su madre sita en la calle Ramón Pérez de Ayala de Vallecas está ocupada.

¿El objetivo? Venderla en el año 2029, fecha en que alguna familia sin recursos pagará a los Iglesias los casi 200.000 euros que cuesta. (La tercera parte de los inscritos en Podemos vota para que se marchen Pablo Iglesias e Irene Montero).

Y eso que su querida madre, María Luisa Turrión Santa María (67), abogada de CCOO jubilada e hija de Manuel Turrión de Eusebio, histórico líder del PSOE, tiene un patrimonio inmobiliario poco común entre la clase obrera a la que pertenece: cuatro inmuebles. Actualmente la buena mujer cuenta con otro en la Avenida de la Albufera de Madrid, con piscina y zonas verdes. Pero ni por esas. No lo sueltan ni con aceite hirviendo.

Para dar la apariencia de ocupación, el buzón del portal de la vivienda social en cuestión sigue mostrando el nombre de ambos.

Según da cuenta ‘OkDiario‘, el piso de marras, – el mismo en el que decidió retratarse antes de las elecciones generales de 2015 para demostrar lo pobre que era-, y que desde luego está destinado a beneficiar a los más necesitados y no a líderes políticos que se compran casas de lujo, limita la posibilidad de venderlo o de hacer operaciones de especulación con la vivienda.

Y lo hace «teniendo la calificación [de vivienda social] una vigencia de cincuenta años, según consta por nota al margen de la inscripción 1ª de fecha 12 de febrero de 2008».
Pero la familia de Iglesias tiene un problema. Y es que debe vivir «permanentemente» en la casa para no verse obligados a revenderlo al parque público de vivienda social. O sea, que si el comprador» no «ocupa habitual y permanentemente la vivienda», el incumplimiento del contrato «dará lugar a la resolución de la venta».

La vivienda, pese a todo ello ha permanecido vacía en infinidad de ocasiones. Y estos concretos momentos, Pablo Iglesias vive en Rivas a la espera de terminar las reformas de su mansión de lujo.

Iglesias decide así no comunicar la situación del piso a la Comunidad de Madrid, con lo que quieren esperar hasta que se pase el plazo de catalogación de la vivienda como social, momento en el cual el inmueble se libera de sus cargas y, por lo tanto, pueden unirlo al famoso patrimonio familiar o «herencia».

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