DESMEMORIA HISTÓRICA

Mientras Sánchez hurga en la tumba de Franco, los nietos del dictador se reparten la herencia

Mientras Sánchez hurga en la tumba de Franco, los nietos del dictador se reparten la herencia
La Familia Franco. EP

Aquí, como casi siempre en la vida, cada uno va a lo suyo (La familia Franco para los pies al Gobierno Sánchez: «No puede exhumar antes de que el Supremo resuelva»).

Y unos, como el ‘okupa’ Sánchez hiurgan en la fosa y otros, los nietos del finado, andan de notarías y registros (Carmen Calvo escarbando, siniestra, en la tumba de Franco, encarna los peores fantasmas del pasado de España).

Mientras los abogados de la familia Franco pelean en los Juzgados y demandan a organismos oficiales para evitar la exhumación de los restos de su abuelo, anunciada para el próximo 10 de junio de 2019 por el Gobierno, sus siete nietos continúan gestionando el reparto de la herencia de Carmen Franco, estimada en unos 600 millones de euros (El vaticinio de Alfonso Ussía sobre Carmen Calvo ante otro revés con la exhumación de Franco: «Se le pueden tintar las bragas»).

Escribe Martín Alegre en ‘Informalia’ este 17 de marzo de 2019 que  se baraja la cifra de 56 millones de euros como una de las últimas ofertas por la totalidad del edifico de la calle Hermanos Bécquer de Madrid, en uno de cuyos pisos vivía la hija del dictador y donde falleció Carmen Franco el 29 de diciembre de 2017.

Expertos consultados hablan de «auténtica ganga», teniendo en cuenta que el inmueble está en el corazón del barrio de Salamanca, con los precios por metro cuadrado más altos de Madrid y del mundo.

El edificio tiene cinco pisos, más el ático, y solamente una vivienda por planta, con una superficie de 800 metros cada una de ellas.

Los siete herederos acordaron dividir en lotes el ingente patrimonio de Carmen Franco, propietaria de joyas, muebles y obras de arte de valor incalculable, heredados de Franco y de Carmen Polo, además de acciones, inversiones financieras y otras propiedades inmobiliarias como el polémico Pazo de Meirás, la enorme finca del sur de Madrid, que ya fue dividida hace años, aunque queda una gran superficie dentro de la herencia, o la finca La Piniella, de 50 hectáreas en San Cucao de Llanera, cerca de Oviedo, que fue propiedad de la familia Polo.

Se compone de una casona señorial de 300 metros cuadrados y otras edificaciones y la cifra de salida a la venta es de 5 millones de euros. Se dice que algún empresario asturiano de la hostelería podía estar pensando en comprarla.

Los nietos de Franco han pactado guardar un mutismo absoluto sobre el reparto y siguen reuniéndose a menudo en el piso de su madre, centro neurálgico de sus decisiones y adonde solamente acuden los herederos directos. Ni esposas, ni hijos ni bisnietos tienen acceso a esas reuniones, por acuerdo de los hijos de Carmen Franco.

Entre los objetos de valor de la herencia están los que ya han sido sacados de la finca de Asturias, del pazo de Meirás y del piso de Hermanos Bécquer, abarrotado de recuerdos y muebles de época que Carmen Franco había heredado de su tía Isabelita Polo Martínez Valdés, la hermana de doña Carmen, que falleció sin hijos y cuya fortuna se estimó en mil millones de pesetas de enrtonces.

Muchos de esos objetos ya han sido repartidos entre los herederos, que tienen prisa por obtener liquidez y vender lo antes posible las propiedades.

Algunos de ellos se pueden encontrar en casas de subastas y las mejores tiendas de anticuarios de Madrid. Una de ellas, en la calle Lagasca, tiene a la venta una jarra de cerveza de plata labrada, de 49 centímetros de alto por 26 de ancho, base redonda y tapa, que, según conocedores del mercado, fue propiedad de doña Carmen.

Es una jarra simbólica ya que en realidad se trata de un trofeo otorgado en 1.900 al ganador de las Regatas de Dover, denominado Commodore Cup, a un barco llamado Brynhild. El precio es de 12.000 euros.

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