“Si alquilas, estás tirando el dinero” y otros mitos

“Si alquilas, estás tirando el dinero” y otros mitos
Euribor, hipotecas, vivienda, alquiler, compra y bancos. EP

El alquiler a menudo tiene una mala reputación. Si bien es cierto que algunos aspectos de ser un inquilino, como por ejemplo las renovaciones de contrato, no son muy agradables, no todos los aspectos son negativos. De hecho, el número de inquilinos está en crecimiento continuo y la mentalidad tradicional acerca de la propiedad de la vivienda está cambiando (por supuesto también impulsada por los salarios y los precios de las viviendas).

En este artículo, vamos a tratar de retar tres de los mitos más comunes sobre el alquiler.

  1. Estás tirando el dinero

Mucha gente dice que pagar el alquiler es igual que tirar el dinero. Si bien es cierto que tu patrimonio no va a ir aumentando mientras vives en la casa, estás pagando por un sitio al que llamar hogar, que no es lo mismo que tirar el dinero a la basura.

Tampoco subestimemos el evitar los costes de mantenimiento del hogar. La mayoría de los alquileres incluyen servicios de mantenimiento y reparación, y algunos incluso incluyen el coste de los suministros (agua, gas, luz…).

Además, comprar una casa puede no ser la mejor decisión financiera según qué momento. La tendencia de los precios de tu barrio puede que sea alcista en este instante, puede que no tengas suficiente dinero para un pago inicial, etc. En pocas palabras, el alquiler podría ser tu mejor opción financiera.

Para saber si alquilar o comprar es más viable financieramente para usted, Homexplorer tiene una herramienta disponible para ayudarte a tomar una decisión acertada.

  1. No tienes poder de negociación.

Si como inquilino crees que no tienes poder de negociación, imagina la capacidad que tienes de negociar las cláusulas de la hipoteca con el banco. Si ves puntos del contrato de alquiler que no te convencen, o crees que puedes hacer una contra-oferta al arrendador, no dudes en proponer dichos cambios, lo peor que te puedes llevar es un “no” por respuesta. En determinadas operaciones muy solicitadas, será complicado el poder conseguir nada adicional, pero quizá puedas obtener una reducción de la fianza, que se incluya el precio del parking en la renta, etc. Desde luego, nuestra recomendación es ¡intentarlo!

  1. Es difícil terminar un contrato de alquiler

Precisamente, hoy en día donde lo normal es no trabajar en una misma empresa toda la vida y donde se dan relocalizaciones familiares de forma continua, el ser capaz de adaptarte a esa nueva realidad de la forma más sencilla y menos costosa (en términos económicos y personales) posible, le da un gran plus al alquiler de una vivienda frente a la compra.

Al contrario de lo que se pueda esperar, si bien es cierto que hay contratos en los que exigen un periodo mínimo de estancia, ese periodo no debería ser superior a los 6 meses. A partir de este momento, deberás avisar a tu arrendador con un tiempo de antelación mínimo de unos 30 días para no perder una mensualidad en forma de fianza.

Recuerda, no debes confundir el tiempo de duración del contrato, que se pactará en el contrato y que es el tiempo en el que tú como inquilino tienes derecho a permanecer en la vivienda con las condiciones pactadas, con el periodo mínimo de estancia, que son esos 6 meses desde la firma del contrato.

Como dice la famosa frase, “la libertad tiene un precio”.

Autor

Miguel Díaz

Miguel Díaz es socio fundador de Homexplorer y CTO de la compañía.

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Experto
Miguel DíazVivienda

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