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¿Sabes cómo ahorrar en calefacción este invierno?

¿Sabes cómo ahorrar en calefacción este invierno?
¿Sabes cómo ahorrar en calefacción este invierno? RS

Toma nota. Llegan los meses de frío, lluvia y viento y, con ellos, el aumento en el gasto de la calefacción. Para que tu bolsillo no sufra cuando llegue la factura del gas (o la electricidad, si tienes calefacción eléctrica en casa), desde Kelisto te ofrecen varios consejos con el fin de ahorrar en calefacción, según recoge el autor original de este artículo KELISTO vía fotocasa y comparte Francisco Lorenson para Periodista Digital.

Según datos del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), la calefacción se lleva casi el 50% del consumo de energía que hacemos en el hogar. Además, la factura del gas o de la luz también puede verse incrementada por el consumo que hacemos en otras partes de casa, como en la cocina o la ducha.

Ahorrar en calefacción
Como ya hemos dicho, la calefacción es uno de los servicios que más energía consume en nuestro hogar. En estos meses, el uso de la calefacción para calentar tu vivienda va a incrementar considerablemente tu factura del gas, por lo que es importante que conozcas algunas formas de evitar que el gasto se dispare.

Para no pagar de más, sigue los consejos de Kelisto para ahorrar en calefacción:

Extrae el aire de los radiadores. Purgar o sacar el aire a los radiadores es necesario al menos una vez al año, cada vez que comienza el invierno, ya que suelen acumular pequeñas burbujas de aire que impiden el paso del calor y, por tanto, no calientan con toda la potencia necesaria.

Mantén una temperatura adecuada. Las subidas fuertes de temperatura provocan un gasto extra y 21 grados es suficiente para calentar un hogar de forma confortable. Recuerda que tener calefacción en casa no implica que parezca verano: es mejor ponerse un jersey que llevarse un susto con la factura. Con un termostato te resultará más sencillo mantener una temperatura óptima durante todo el día y ahorrarás entre un 8 y un 13% en tu consumo, entre 60 y 100 euros al año. Recuerda que, cada grado que subas la calefacción, supone un gasto de 35 euros al año.

Programa el encendido. Si solo estás en casa unas horas al día dejar la calefacción encendida aunque sea a baja temperatura no sale rentable. La mejor opción es programar su encendido una hora antes de que llegues a casa. Así estará a la temperatura adecuada cuando llegues sin gastar de más.
No calientes las habitaciones vacías. Para no derrochar en consumo cierra la llave de los radiadores de las habitaciones que no utilices. Si no lo haces, aumentarás tu gasto de forma innecesaria.

Ventila la vivienda sólo el tiempo justo. Si es posible,  aprovecha el momento más soleado del día para abrir las ventanas; 15 minutos por habitación son suficientes y evitarás pérdidas de calor excesivas.

Cambia tu caldera por una de bajo consumo. Si es el momento de renovar tu caldera valora la posibilidad de hacerlo por una más eficiente, como las de cogeneración. Aunque suponen una inversión mayor, la reducción del consumo y del importe en tu factura merecerá la pena a la larga. Comprueba si en tu comunidad existe actualmente un plan Renove de calderas y benefíciate de las ayudas disponibles.

No cubras los radiadores. Colocar un mueble demasiado cerca o poner ropa húmeda encima para que se seque más rápido no es recomendable si queremos sacar el máximo partido a nuestra calefacción. El consumo será mayor y también la factura.

Apaga la calefacción por la noche y baja la temperatura si sales de casa. Salvo en casos de frío extremo, no es necesario mantener la calefacción por la noche y esto nos permitirá reducir el gasto de forma considerable. Por otro lado, si vamos a salir unas horas podemos bajar la temperatura a unos 15 o 16 grados para mantener el nivel de confort.

Revisa el aislamiento. Entre el 25 y el 30% de las necesidades de calefacción de un hogar se deben a pérdidas de calor que se originan en las ventanas, según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Por ello, es necesario comprobar que la vivienda cuenta con sistemas de aislamiento adecuados que no dejen entrar el frío.
Revisa tu caldera. Un buen mantenimiento permitirá que tu caldera funcione con el máximo rendimiento y evitará que se produzcan problemas importantes en el futuro. Algunas compañías incluyen en el contrato el servicio de mantenimiento de forma gratuita. Recuerda realizarlo una vez al año para evitar sorpresas.

¿Cubre tu seguro de hogar los fallos en la calefacción? Por norma general, los seguros de hogar suelen cubrir los fallos en electrodomésticos en caso de avería por subida de tensión, corte de luz o debido a una tormenta. Sin embargo, hay pólizas que dejan claro que no incluirá la reparación de estos aparatos eléctricos, entre los que podemos incluir la caldera o la estufa.

Por lo tanto, es necesario que analices bien las condiciones particulares y generales de tu póliza de hogar para saber qué cubre y qué no cubre tu seguro. Revisa las coberturas que incluye tu póliza para asegurarte de que te tendrás garantizado el arreglo de electrodomésticos relacionados con la calefacción de tu hogar.

Ahorrar en la cocina
Muchos hogares españoles utilizan el gas para cocinar. Si es tu caso, no está de más que tengas en cuenta algunos de estos consejos:

Limpia los quemadores: antes de ponerte a hacer la comida, ten la precaución de limpiar los quemadores de grasa u hollín para que el gas salga con facilidad, ya que en el caso de que estén sucios, el consumo podría ser un 10% superior al habitual. Si la llama que sale por el quemador es de color azul, significa que hay buena combustión.

Elige el recipiente adecuado: A la hora de elegir los recipientes para cocinar, utiliza aquellos que sean adecuados para este tipo de cocinas y que tienen un tamaño acorde con la forma de los quemadores. Lo mejor es que sean iguales o superiores, porque si el recipiente es más pequeño que el quemador, desperdiciarás calor. Para este tipo de cocinas lo mejor son los utensilios con el fondo plano.

Reduce el tiempo de cocción: En función del tipo de alimentos que tengas que preparar, y siempre que sea posible, utiliza una olla a presión porque es más rápida que otros utensilios y, por tanto, el consumo se minimiza pudiendo ahorrar hasta un 50% de energía.

En el caso de que necesites hervir algún alimento, vierte en el recipiente la cantidad de agua justa y tápalo: así el agua romperá a hervir antes. Procura que la llama no sobrepase la base del recipiente para aprovechar mejor el calor. Lo mejor es comenzar poniendo el fuego alto e irlo bajando hasta apagarlo para terminar de cocinar con el calor residual. Pero si solo tienes que calentar, es mejor que utilices el microondas. No merece la pena encender la cocina para un par de minutos.

Cuidado con el horno: el horno es, sin duda, lo que más consume en la cocina debido a su potencia. Para intentar ahorrar, hay que evitar abrir la puerta del horno en la medida de lo posible, utilizar recipientes de cristal y descongelar los alimentos antes de introducirlos, ya que así se cocinarán más rápidamente. También conviene apagarlo cuando los alimentos estén casi listos para aprovechar el calor residual.

Ahorrar en agua caliente
Quedarse un rato debajo de la ducha o darse un baño de agua caliente es un placer, pero si tienes un calentador o caldera de gas hay que tener cuidado porque el consumo puede dispararse; de hecho el agua caliente sanitaria es el segundo consumidor de energía de los hogares tras la calefacción.

Ducha en lugar de baño: lo primero que tienes que tener en cuenta es que sale más barato ducharse que bañarse. Tardas menos y reduces el consumo de agua y energía en una cuarta parte. También debes acostumbrarte a cerrar el grifo del agua caliente mientras no la necesites. En el caso de que sea necesario bañarse –muy habitual cuando tienes niños pequeños-, llena la bañera solo hasta donde lo necesites, ya que un mayor volumen de agua requiere un mayor consumo de gas. El agua se enfría enseguida y no compensa tanto caudal.

Utiliza un termostato: otra medida que nos ayuda a ahorrar es utilizar un termostato para el baño. Así evitas estar añadiendo agua fría y caliente de forma continua hasta encontrar la temperatura ideal. Existen diferentes aparatos en el mercado, a precios asequibles, que te permiten regular la temperatura del agua para que salga constante.

Autor

Francisco Lorenson

Polifacético e innovador reportero, lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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Expertos
Francisco Lorenson

Polifacético e innovador reportero y editor, es uno de los más recientes fichajes de Periodista Digital, y su carta de presentación profesional es que lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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