La promotora construyó delante otra edificación que tapaba su visión de la costa

El Tribunal Supremo condena a la inmobiliaria a devolver a un ciudadano el dinero que pagó por un chalet de lujo al perder sus «increíbles vistas al mar»

El Tribunal Supremo condena a la inmobiliaria a devolver a un ciudadano el dinero que pagó por un chalet de lujo al perder sus "increíbles vistas al mar"
Costa Brava. PD

En favor del paisano hay que subrayar que nunca perdió la esperanza y porfió hasta el final.

También, que es una persona con suerte, porque en los juzgados sabes como entras pero no puedes tener nunca idea alguna de cómo vas a salir. Y él ha emergido triunfante.

Imaginad que encontráis la casa de vuestros sueños: un magnífico chalé de lujo con unas espectaculares vistas al mar y situado en una urbanización privada.

Imaginad que podéis pagar el astronómico precio que piden.

¿Cómo os sentaría que al poco de tomar posesión y todo amueblado, te escamotean las vistas?

El Tribunal Supremo ha condenado a una promotora, Bluegreen Village SL, a devolver a uno de sus clientes la cantidad abonada por una edificación que, finalmente, no resultó ser lo que prometían en el anuncio.

La promotora ofrecía una vivienda exclusiva con «increíbles vistas al mar», situada en San Vicenç de Montalt, en una urbanización privada.

Sin embargo, tras pagar una cifra de adquisición de 663.400 euros, los compradores se encontraron con que, justo delante de la casa, habían construido otro edificio, por lo que se tapaban las vistas prometidas en el anuncio, informa Cinco Días.

El responsable de la segunda edificación es la misma promotora que ofertó a los clientes la casa con vistas al mar, por lo que el Tribunal Supremo ha obligado a esta a devolver el importe total a los compradores, así como el IVA de la operación y los gastos del proceso judicial.

El Supremo recoge que, aunque «se mantiene un resto de vistas sobre el mar desde algún punto de vista de la vivienda”, estas “en nada pueden ser equiparables ni a las vistas publicitadas ni a las existentes en el momento de la adquisición».

«Los compradores no habrían celebrado el contrato de haber conocido la notoria privación de vistas al mar que se podía producir con posterioridad o, al menos, no lo habrían celebrado en los términos en que lo hicieron».

 

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