El Tocadiscos de Biegler

Pablo G. Vázquez

Presupuestando el Cupo vasco

Quién nos iba a decir a los españoles allá por el 2008 que Rajoy llegaría a conseguir todo lo que hasta ahora ha alcanzado. Efectivamente, ni la crisis, ni el subidón de impuestos, ni la corrupción, ni «Ansar», ni Trillo, ni Espe, ni el multipluralismo político, ni otros «amigos y conocidos peperos», nada de ésto ha podido con él. Es más, todo apunta a que ya tiene atada y bien atada la aprobación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado, con la connivencia directa de nacionalistas vascos y canarios y la indirecta de Ciudadanos.

Mariano podrá gustar o no (dice mi buen amigo Alejo Miranda que en las distancias cortas te gana) pero hay que reconocer que no le ha ido tan mal al hombre. Gente cercana a mi padre (que lo conocieron y trataron personalmente en su etapa de Vicepresidente de la Xunta de Galicia alla por los 80) siempre han contado que es un «pactista absoluto», capaz de salir airoso de cualquier situación política negociando a la baja.

Pues bien, es evidente que la «cesión» prevista a Euskadi en lo referente a la congelación del cálculo del cupo va a decantar previsiblemente el voto positivo parlamentario del PNV a la Ley de Presupuestos. Ello es otro nuevo éxito personal de Mariano, que lleva su sello y firma personal.

La verdad es que, a pesar de ser yo un gallego que vive en Madrid, no me importaría para nada ser vasco o, mejor, residente en cualquiera de las tres provincias vascas.

Constitucionalmente (conjuntamente con Navarra) tienen reconocido un Régimen Fiscal Super Especial, en cuya virtud cada Diputación foral tiene sus propias normas forales de Irpf, Iva, Impuesto sobre Sociedades etc… y el cien por cien de lo que recauden es para ellos, a diferencia de lo que ocurre con las CCAA de régimen común. Ahora bien, como, jurídicamente, no son un Estado independiente, es evidente que existen muchos servicios y competencias que no prestan ni tienen, siendo la Administración general del Estado la encargada de ello, a cambio de la transferencia de un precio «justo», que se le conoce como «cupo».

A mí no me gusta este sistema por diversas razones, pero sin embargo, y como ya dije en alguna ocasión anterior, lo asumo puesto que el mismo se encuentra constitucionalizado (más dudas tengo de su legalidad con la normativa comunitaria europea).

Ahora bien,  con lo que no estoy dispuesto a tragar es con que el cálculo del referenciado cupo se haga como se está haciendo, lo que supone, en definitiva, una infravaloración de las competencias centrales creadora de agravios comparativos económicos más que diáfanos con otras autonomías. Y máxime que se haga como necesario peaje para poder sacar adelante los Presupuestos del Estado.

Hablamos del cupo, no entro en otros temas de ajustes por consumo y/o participaciones en nivelación autonómica, que también creo que sale ganando el país vasco.

¿Cómo es posible que la última revisión del cálculo del cupo haya sido hace casi 10 años?, ¿en todo este tiempo no han variado los índices económicos ni de población?. Es de coña.

Que siga congelado dicho cálculo para que sean aprovados unos Presupuestos que no van a servir nada más que para que Don Mariano siga sentado en su moclovita silla dice mucho de lo que es este país, de lo que somos en definitiva.

Supuestamente ya ha empezado a trabajar la Comisión para la nueva financiación autonómica, pero me parece a mí que….

Una vez leí eso de que para cambiar algo hay que «ponerse» a cambiarlo, que los cambios no llegan solos, incluso para que te toque el cuponazo tienes que tener el boleto.

A cuidarse, meus.

PGV.

 

 

 

 

 

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Pablo G. Vázquez

Analista Investigador Derecho / Sociedad / Política / Economía

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