El Pazo de Almuiña ,cuna de los monovarietales D. Pedro de Soutomaior

Fue construido en 1665 y reformado en 1993. Era una propiedad de la familia que aparece en el escudo de armas como Viéitez, Andrade o Puga. Esta familia emigró a Colombia durante la Guerra de la Independencia de este país, durante la cual se convirtió en una familia muy relevante.El porpio nombre del Pazo de Almuiña nos da ya pistas sobre cómo es, ya que este nombre de procedencia árabe “Al-münya”, que significa vergel, indica la vocación agrícola del pazo, incluso la derivación celta de “muin” que significa “vid” nos indican que el vino siempre estuvo presente en la historia del pazo.

Pues bien, el Pazo de Almuíña se encuentra en Arbo, ubicado en el antiguo Camino Real que unía el Sur de Galicia con el interior de la península y está inventariado por el Registro de Patrimonio Gallego. Muy cerca de la bodega existen restos de la calzada romana. En las proximidades, se encuentran las playas fluviales del Miño y del Deva, vestigios templarios y la villa mediaval de Melgaço en Portugal.

El edificio está catalogado como Pazo ya que consta, como todos ellos, de hórreo, palomar, ciprés y capilla. El hórreo es el único del mundo que se encuentra intramuros, por lo que en 1996 fue declarado como Espacio Protegido por Patrimonio. Es un hórreo de más de 6 pies que se encuentra en el interior ya que se empleaba, no para almacenar cereales como es habitual, sino como secadero de lamprea.

En la reforma de los 90, se transformó el pazo en una casa de turismo rural por lo que se habilitaron los espacios alrededor del claustro como habitaciones dobles con baño, así como dos salones y se transformaron las cuadras de los caballos en un gran comedor.

¿Y a qué viene a cuento toda esta reseña histórica? Pues porque ayer y antesdeayer les hablábamos aquí de los nuevos cuatro monovarietales de D. Pedro de Soutomaior, y es precisamente en la bodega del Pazo de Almuiña donde se elaboran los vinos más singulares de Adegas Galegas, acogida a la D.O. Rías Baixas.

En ella es donde se ha querido experimentar con los varietales, las maderas con sus diferentes tamaños, orígenes y tostados, así como distintos procesos de elaboración. Los viñedos fueron replantados por la nueva propiedad a finales de los 80. La nueva plantación se realizó aprovechando la inclinación de la finca, generando así bancales amparados en muros de piedra mampuestos, que producen un efecto acumulador natural de calos, desprendiendo por la noche el calor absorbido durante el día. Esto impide las paradas vegetativas y favorece una maduración óptima y homogénea.

La dimensión de la plantación es aproximadamente de 10 Ha. y en ella está plantada principalmente albariño, pero también otras variedades autorizadas y típicas de la zona como son la loureira y la treixadura. Todos ellos, en emparrado y espaldera. Posee además extramuros de 14 Ha. más de viñedo. La humedad relativa está influida por la proximidad de los ríos Deva y Miño que se encuentran a menos de 300 m. de distancia, proporcionando un ambiente ideal para el desarrollo de las cepas.

Y con este recorrido por estos cuatro excelentes varietales gallegos, que confiamos les haya resultado de interés, nos despedimos hjasta mañana…

Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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