Morgan Freeman en el documental 'Historia de Dios'

Morgan Freeman fue acusado este verano por un numeroso grupo de personas, tanto hombres como mujeres, de comportamiento indebido que derivaba en acoso sexual.

Ahora meses después, la acusación se ha evaporizado y desaparecio. No ha intervenido la justicia en el espinoso asunto ni han surgido nuevas pruebas concluyentes contra el actor. De hecho, en su caso se ha hablado de un fraude periodístico.

En un artículo publicado por el portal Red Etica de la Fundación de Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, se cuenta cómo Chloe Melas, una periodista del area de entretenimiento de la cadena CNN, fabricó evidencias falsas para acusar a Freeman.

"Todo fue un fraude de una reportera racista de CNN", asevera Tomoo Terada, escritor y autor del artículo. El texto afirma que de las 16 personas que acusaron al actor, 14 eran anónimas, y que posteriormente dos de esas fuentes confirmaron que nunca tuvieron problema alguno con el actor de 'Paseando a Miss Daisy'.

Freeman, de 80 años, fue acusado de hacer sentirse incómodos a hombres y mujeres con sus comentarios, y de tocarle la espalda y los hombros a algunas mujeres sin permiso. En el mismo saco que a los agresores sexuales señalados por el #MeToo.

El actor se declaró inocente y desolado por unas inventadas acusaciones que ponían en entredicho su trayectoria y su reputación profesional además de sus valores personales. "Cualquiera que me conoce o ha trabajado conmigo sabe que no soy alguien que intencionadamente ofendería o haría sentir incómodo a nadie", dijo en un primer momento para a continuación añadir que le parecía lamentable que le metieran en el mismo saco que a los agresores sexuales señalados por el movimiento #MeToo, la causa feminista que ha movido los cimientos de Hollywood en los últimos meses.

La investigación de Terada indica que la prueba determinante del caso fue un vídeo presentado por Melas de un encuentro entre ambos, y en el que Freeman usaba la frase: "¡Ojalá hubiera estado allí!", como si hubiera querido ser él el que hubiera dejado embarazada a la periodista, quien hacía pocas semanas que acababa de dar luz.

En realidad, fue una reacción a una anécdota que compartió Michael Caine momentos antes durante la promoción de la película 'Un golpe con estilo'. Más parece un chiste sin mayor importancia que un intento de acoso sexual. La periodista le quiso dar una interpretación muy forzada al comentario y eso desembocó en la acusación.

Terada cree que "además del racismo, está el hecho de que ella quería credibilidad como una reportera seria" ya que cubre temas de cotilleo y chismes según compartió con EL MUNDO.

Aunque Freeman exigió una disculpa y que CNN se retractara, la cadena se ha mantenido firme en su relato. De por medio, el buen nombre de uno de los actores más queridos del cine a nivel mundial, ganador de un Oscar por 'Million Dollar Baby' en 2005.