Antonio Banderas (Foto: DAvid Gómez para GQ)

Apasionado, camaleónico, polifacético e hiperactivo. Antonio Banderas se sincera en el número de GQ febrero y repasa los motores que han impulsado su carrera: "El amor es lo que nos mueve a hacer cosas. Morirme no me da miedo. Lo que me da miedo es pararme, cansarme, agotarme. ¡Tengo tantas cosas por hacer!".

Banderas, que estrenará en marzo 'Dolor y Gloria' de Almodóvar, ha pasado la barrera de las 100 películas, ha dirigido y producido, apoyado causas solidarias y medioambientales, se ha reinventado en numerosas ocasiones y ahora está inmerso en su proyecto empresarial más colosal: ultimar su Teatro Soho de Málaga. Mediante este proyecto quiere contribuir apotenciar la actividad cultural de su Málaga natal y reafirmar su compromiso con una de sus pasiones: el teatro.

"Es la ilusión más grande que tengo de los últimos años, más que cualquier película (...) me lo estoy pasando muy bien, pero nada como traer a mi tierra teatro de gran categoría. Y, además, siguiendo la fórmula americana. Ellos dicen: ¿quieres un teatro? Pues págalo".

Confiesa que las mujeres han sido una parte esencial de su vida: "De las mujeres he aprendido que son un misterio insondable que nunca despejaré y eso es precisamente lo que me atrae de ellas". Defiende los valores derivados de la feminidad como algo indispensable para el cambio, desde su propia perspectiva: "Me interesa más lo femenino que lo feminista. Pero ojo, entendiendo bien esto que digo, porque creo que todavía no se respetan los derechos de las mujeres y hay un montón de cosas que hay que salvar. Creo que un mundo gobernado por mujeres sería menos violento". Frente a la imagen de galán impenitente que siempre le han atribuido, protesta:

"¡Pero si siempre he sido muy monógamo!". Sobre Melanie Griffith, declara rotundo: "la quise mucho y seguiré queriéndola siempre: no es mi mujer, pero es mi familia".

Antonio Banderas no tiene ningún inconveniente en contestar a todo lo que se le pregunta, pero hay un tema del que prefiere mantenerse alejado: la política. "Es lo único de lo que no quiero hablar. No me interesa". Asegura mantener un perfil bajo en redes sociales, evitando los comentarios polémicos: "Hoy un comentario en Twitter se puede cargar 40 años de carrera (...) hay que tener cuidado, porque en este país puedes pasar de hijo predilecto a hijo de puta en 3,5 segundos".