En el punto de mira (Cuatro)

El pasado 1 de mayo Cuatro emitia "encuentro exclusivo con el "Pablo Escobar de Marruecos" como reportaje de investigación del su programa 'En el punto de mira'
Unos días ante lo promocionaba en las redes sociales como una gran investigación sobre el robo de pastillas en España y su venta en el país vecino para fabricar droga (Paolo Vasile se rinde ante Isabel Pantoja colocando su foto en el pasillo de las Vanidades de Telecinco).

El programa de la cadena de Mediaset entrevistaba a un supuesto capo, con la imagen y la voz distorsionadas, que "distribuía psicofármacos por todo el país y ganaba 180.000 euros mensuales" a pesar de que el encuentro transcurrió en un chamizo, más propio de un indigente que de un narcotraficante (Paolo Vasile, en su 'obsesión' por liderar, también lo hace en el ranking de quejas por contenido inapropiado para la infancia).

Era el reportaje que inauguraba la sexta temporada de 'En el punto de mir, un espacio informativo y de investigación (El equipo de Paolo Vasile carga contra el presidente de la CNMC con graves acusaciones).

"La gran entrevista de Boro Barber. Se sienta con El Pablo Escobar marroquí, que trafica con nuestros medicamentos". La víspera, el canal insistió que el reportero Boro Barber y su equipo tenían una cita "con el gran distribuidor de la droga del norte de Marruecos. Le llaman el Pablo Escobar marroquí".

Según recoge el portal El Español, el equipo llevaba preparando el programa desde principios de año, a partir de una noticia aparecida en nuestro paí de que la Guardia Civil y la Policía Nacional habían desmantelado una red de tráfico de recetas médicas con las que compraban benzodiacepinas, que después vendían de manera ilegal en Marruecos.

Mediaset calificó el estreno del programa como "bueno", con un 5,7% de cuota de audiencia, 866.000 espectadores y 25,4% de fidelidad, el mismo día de su emisión, la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) de Marruecos comenzaba una investigación por orden de la Fiscalía, y dos días más tarde, el viernes 3 de mayo, fueron arrestadas dos personas, una en Tánger y la otra en Ceuta, por "haber participado en la fabricación de hechos falsos a instancias de un periodista español". Eran el "Pablo Escobar marroquí" y el enlace entre éste y los reporteros, un ciudadano ceutí de origen marroquí.

Entonces se descubrió que el supuesto capo de la droga era un aparcacoches del barrio popular Moujahidin, ubicado al lado del cementerio musulmán de Tánger. Un área conocida por el consumo de drogas donde también grabaron parte del reportaje. En su detención ayudaron vecinos que le habían visto con el equipo de televisión de CUATRO, asegurando que sufre una discapacidad intelectual. Avisaron al Moqadem, un funcionario que informa a la Policía en cada barrio; que pasó la información al Caíd, un agente de la autoridad; y de ahí directamente se filtró a los servicios de inteligencia, según explicó a al diario de Pdero J. Ramírez una persona cercana a la investigación en Tánger.

Al enterarse de que el protagonista del reportaje había sido detenido, uno de los productores aseguraba a la reportera de El Español en una conversación de WhatsApp: "Ningún periodista está libre de que le puedan vender. Nosotros fuimos, vimos, investigamos y eso fue lo que hemos contando. A ti también te la podrían haber metido si hubieras ido en las condiciones que fuimos nosotros". Haciendo alusión a la falta de apoyo en el terreno.


Pero ya el polémico reportaje había comenzado mal desde el principio. En febrero, el equipo español comenzó a buscar personas con quienes trabajar y que les introdujeran donde se vendía o consumía el karkubi en Tánger. Partían de una investigación en el sur de España que desvelaba que se introducían ciertas pastillas tranquilizantes en Marruecos para mezclar con hachís.

Nadie aceptó a colaborar con ellos. Los periodistas en Tánger y Ceuta con los que contactaron se negaron a trabajar con el equipo porque realmente venían con un guion preparado sobre el tráfico de medicamentos y la fabricación de karkubi, y lo cierto es que no tenían ninguna investigación ni contacto. Poco antes de llegar a Marruecos, no disponían ni de un periodista local con quien trabajar.

Los periodistas contactaron incluso con una ex corresponsal de una agencia de noticias española que ahora reside en otro continente porque había realizado un reportaje sobre el karkubi en Casablanca. Sin embargo, no recibieron respuesta por su parte.

El 1 de mayo, día en que se emitió el programa, el propio reportero, declaró en las redes sociales que "los miembros del equipo del programa (En el punto de mira) entran en Marruecos como turistas, y no como periodistas, para evitar los controles, para descubrir la droga que hacen con los tranquilizantes españoles".

El desconocimiento de la cultura y las lenguas que se hablan en el país magrebí, unido a la dificultad de encontrar periodistas o corresponsales que les ayudaran en su trabajo, condujo al equipo de 'En el punto de mira' a trabajar en Marruecos de manera precaria, e incluso a no identificarse con los entrevistados, a quienes según la investigación policial que difundió un comunicado de la DGSN el 7 de mayo, "se presentaron como miembros de una asociación que estaba grabando un documental".

Lograron "colar" las cámaras en Marruecos con el objetivo de "saber dónde se venden los tranquilizantes españoles". Para ello contaron con un enlace ceutí de origen marroquí, amigo del aparcacoches, que también está detenido. El programa solo reconoce haber pagado a esta persona.

El resultado fue un trabajo que, como los propios internautas señalan, presenta a la misma persona en el minuto 37 del reportaje, como camello; y en el minuto 41, como el Pablo Escobar marroquí. El traficante y el narco visten el mismo jersey, idéntico abrigo e incluso una gorra roja. Es decir que la vestimenta del supuesto capo de la droga y el que aparece como un camello es la misma.

Desde Madrid negaron que hubieran pagado directamente al entrevistado, que solo había cobrado el enlace. Ante la posibilidad de un montaje, el miembro del equipo con el que habló El Español aseguró que "nos habrán mentido, pero te digo que lo que vimos nosotros es lo que contamos. A ese señor no le hemos pagado, nosotros solo pagamos a nuestro fixer. Lo que vimos lo hemos contado, no hemos comprado ninguna historia".

Al sugerirle que seguramente el fixer le habría pagado al amigo para hacerse pasar por narcotraficante y contar esta historia, aseguró:

"No sé qué nivel de capo será, pero nos enseñó pastillas españolas y nos llevó a sitios donde se mercadeaba con ellas. Y todo el mundo lo conocía allí. Y no solo pastillas, también toda clase de drogas".

Una persona que trabaja aparcando coches en Marruecos suele vivir en la calle o en una pequeña garita improvisada con maderas o cajas de cartón, no tiene un sueldo, salvo los dírhams que les dejan los conductores, y podría hacer un trabajo de este estilo hasta por menos de 20 euros.

Sin embargo, en la promo de cuatro minutos se presentaba al aparcacoches como alguien de difícil acceso, "considerado en Marruecos como un rey, capaz de desafiar diariamente las leyes para suministrar droga a todo un país". ¿Cómo consiguen localizar los periodistas españoles a una persona sin hablar su lengua, sin contactos en el país poco antes de aterrizar, y pasando solo un par de días en el país?

El espectáculo estaba en marcha y al anunciar el primer programa de la temporada, otra reportera, decía a la cámara tocando la cabeza de Boro Barber: "Boro está aquí... que está bien... Le podéis ver todos... Algún susto se ha llevado...".

La DGSN sigue investigando a las personas que pueden estar implicadas en el caso, tanto marroquíes como españoles, "para resolver las dudas sobre los hechos legales y fuera del entorno ético y profesional del periodismo".

Y toda esta gran mentira, según ha publlicado el Español, con el visto bueno de Paolo Vasile y su equipo directivo