El papa Francisco besó los pies de cuatro políticos de Sudán del Sur, rompiendo el protocolo durante el encuentro que tuvo lugar este jueves en la Casa de Santa Marta en el Vaticano, informa Vatican News, según rt.

Con este gesto trató de reconciliar al presidente del país, Salva Kiir Mayardit, y a su rival -y ahora vicepresidente-, Riek Machar, jefes de las dos facciones de la guerra civil que empezó en el 2013 y duró cinco años.

"Le pido como hermano: quédense en paz", pronunció antes de arrodillarse frente a Kiir. Hizo lo mismo frente a otros dos altos funcionarios sursudaneses. "Les pido desde el corazón. Sigamos adelante. Habrá muchos problemas, pero no tengan miedo, sigan adelante, resuelvan los problemas", agregó después.

Tras firmar en septiembre pasado el acuerdo de paz, Kiir y Machar van a formar un gobierno de unidad el mes que viene.

"Han comenzado un proceso; que termine bien", dijo el sumo pontífice sobre la reconciliación. "De simples ciudadanos, se convertirán en los padres de la nación", agregó.

Al expresar su deseo de visitar el país africano, el papa concluyó con una oración por la paz.

El 9 de julio de 2011 Sudán del Sur proclamó su independencia de Sudán luego de décadas de lucha. Sin embargo, apenas dos años y medio más tarde, en diciembre de 2013, estalló un conflicto interno por una disputa entre el presidente Salva Kiir, de la etnia dinka, y su entonces vicepresidente, Riek Machar, de la etnia nuer.

A pesar de diversos intentos de firmar la paz y lograr el alto el fuego (incluido uno en las últimas semanas) la guerra ha persistido. En un país donde la población ronda los 11 millones de habitantes, a unos 400.000 de muertos y millones de desplazados -internos y externos- hay que sumarle que la mitad padece hambruna. Con los nuevos datos aportados por el reciente estudio Sudán del Sur se ubica en niveles similares al del conflicto sirio, donde se estima medio millón de víctimas fatales.

Cabe recordar que este joven país cuenta con importantes reservas de petróleo que han estado inactivas durante los años de conflicto. Su puesta en funcionamiento resulta de interés no solo para el propio Gobierno local, sino para sus vecinos y potencias extranjeras, como China, que explotan esos recursos naturales en la región.