Magdalena de Suecia, buena chica

Magdalena de Suecia, buena chica

Por más que Magdalena de Suecia tenía fama de ser una joven caprichosa capaz de imponer su voluntad y de salirse con la suya en todas las ocasiones, la realidad es otra. Y es que acaba de saberse que esta princesa de ojos color zafiro, considerada como la más atractiva de Europa, es una mujer dócil y obediente que acata sin rechistar la voluntad de su padre, el Rey.

Conocida por su afición al buen vestir, al diseño y a la moda, dotada con el porte de una miss y un cuerpo de modelo, la Princesa recibió hace pocas fechas una sabrosa oferta de la casa Nina Ricci de París para ser imagen de sus mensajes publicitarios y protagonista de sus pasarelas. Entusiasmada con la idea, «Madde» habló con su progenitor, el Rey Carlos Gustavo, a quien confesó que tenía la intención de aceptar ese trabajo una vez terminado su periodo de actividades en Unicef. El monarca, sin embargo, le propuso que rechazara, por improcedente, la propuesta, con el argumento de que no es apropiado que una dama de su linaje ofrezca su nombre a una casa de modas, y mucho menos que se convierta en maniquí, según nos relata C. Villar Mir en ABC.

Magdalena, de 23 años, ha acatado la voluntad de su real padre muy a su pesar, con lo que ha demostrado que es seria su intención de reconducirse. Atrás han quedado aquellos años locos en los que se dejaba ver en «Laroy» y «Kharma», las discotecas de moda de la capital sueca, bailando con sus amigos hasta la madrugada, como también terminaron el culebrón de sus conquistas en las revistas y aquellas portadas que mostraban sus escotes de vértigo.

Princesa de la fiesta

La hija menor de los Reyes Carlos Gustavo y Silvia, tras dar un brioso portazo a su pasado adolescente, no es ya aquella «princesa de la fiesta» que hacía las delicias de la prensa, entregada a la «dolce vita» y adorada por los «paparazzi». La benjamina de la corte sueca, tras conseguir una licenciadura en Historia del Arte en la Universidad de Estocolmo con la más alta puntuación y el apoyo de su mentor, Lena Ramel, se ha convertido en una mujer sensata y una princesa modelo.

Sus amigos la describen como una chica alegre y deportista dotada de una fuerza de voluntad como un huracán y una exquisita cortesía, que además asegura que tiene que luchar contra la timidez. En Nueva York, donde reside y trabaja para Unicef, estudia leyes e idiomas.

Protectora de varias asociaciones a favor de la infancia -como huérfanos y pequeños enfermos de cáncer-, cada vez que vuelve a Suecia visita a los pequeños en el hospital de Huddige cargada de juguetes. Aunque intenta pasar inadvertida, su presencia, su melena rubia, su sonrisa y su impactante belleza nórdica la descubren allá donde va. Magdalena Thérèse Amelie es, ahora sí, la joya de la Corona sueca.

La Princesa ha atemperado su carácter indomable y ha rechazado, aconsejada por el Rey Carlos Gustavo, ser imagen de la firma Nina Ricci.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído