El 53,6% de los españoles cree que fumar es un derecho que no debe ser restringido

El próximo lunes la ley del tabaco cumplirá un año de su entrada en vigor. Por tanto, ha llegado el momento de hacer balance sobre el alcance que esta normativa ha tenido entre la sociedad española.

Escribe M.J. Pérez Barco en ABC que, aparte de que en la arena política ha sido motivo de enfrentamientos entre Gobierno y cuatro Comunidades -el Ejecutivo ha recurrido ante los tribunales las leyes autonómicas de Madrid, Castilla y León, La Rioja y Valencia, ya que flexibilizan la norma nacional-, sus efectos también se dejan sentir, y ya se pueden medir, entre la población española.

Una de las contradicciones más llamativas de nuestra sociedad que revela el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), hecho público ayer, es que mientras, casi por unanimidad, todos (92%) piensan que fumar perjudica la salud y tienen que existir medidas para reducir el consumo de tabaco, más de la mitad de los españoles (53,6%) defienden que fumar es un derecho de cualquier persona y no hay por qué limitarlo.

El CIS muestra que, en un año de vigencia de la ley del tabaco, el porcentaje de personas mayores de 18 años que fuman en España se ha reducido de un 25,8% a un 23,7%, es decir tan sólo ha descendido un 2,1%.

Esto, traducido a cifras, según informó ayer por la tarde el Ministerio de Sanidad en una nota aclaratoria a los datos del CIS, supone que «han dejado de fumar 756.000 españoles», un 8,1 por ciento de las personas que consumían tabaco hace un año (9,2 millones). Esas estimaciones, dice Sanidad, van en la línea de las ofrecidas por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, que calculó en 500.000 las personas que han abandonado el hábito.

No obstante, y sin saber si antes o después de la ley, dos de cada diez españoles (24,9%) que fumaban han dejado de hacerlo. Esa era la intención que tenían más de la mitad de los fumadores (59,9%) hace un año, pero muchos se quedaron en el camino en la consecución de su objetivo. Sea como fuere, lo que tienen claro la mayor parte de quienes consumen tabaco (66%), ajenos a cifras y resultados, es que quieren abandonar su hábito.

La encuesta pide también a los ciudadanos su valoración sobre algunas de las medidas que recoge la ley del tabaco. Hay que partir del hecho de que la sociedad está claramente dividida en un asunto primordial: existe el mismo número de españoles que les molesta el humo de quienes fuman a su alrededor que de ciudadanos a los que no les incomoda apenas que alguien consuma tabaco cerca de ellos.

La ley, a examen
En su examen, la ley parte con una buena aceptación, pues seis de cada diez ciudadanos creen que es una buena norma y el 80% tiene muy claro que contribuye a mejorar la salud de los españoles.

Sin embargo, su efectividad queda en entredicho en algunas cuestiones básicas. Por ejemplo, la mayoría de la sociedad piensa que en poco ha contribuido a que realmente los fumadores dejen el hábito del tabaco, pues la impresión general es que apenas algunos lo han abandonado e incluso más de la mitad de la población (57,3%) percibe que los fumadores siguen fumando igual e incluso más.

Tampoco, en este año de balance, se ha alcanzado, o muy poco, uno de los objetivos más importantes que persigue la ley del tabaco: evitar que los jóvenes se inicien en el consumo de esa sustancia. Así lo piensan siete de cada diez españoles (74,2%). Lo que sí parece haber notado más en la sociedad es la obligación de que no se fume en los centros de trabajo (74,5%) y que también en los restaurantes y bares se respiren menos humos (52,6%).

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