Genios;inventos y muchas mamarrachadas

(PD/Agencias).- Contemplen el Annoy-o-tron. Este aparato imantado fácil de ocultar promete desquiciar a un compañero de trabajo. «El Annoy-o-tron emite un breve pitido [muy molesto, de ahí su nombre, derivado del inglés annoy] cada pocos minutos», asegura el folleto de venta de ThinkGeek, su fabricante, que afirma haber vendido 6.000 artículos de broma como éste por Internet desde diciembre, a siete euros cada uno.

«Es un incordio», confirma Jennifer Kuropkat, portavoz de Think-Geek y víctima del Annoy-o-tron durante la fase de prueba.

Cuenta Allen Salkin en The New York Times, en un estupendo artículo titulado «Fire, the Wheel And, of Course, Mop Slippers» que, después de tres días preguntándose de dónde provenía el breve sonido metálico ?¡biip!? que le destrozaba el tímpano, descubrió el aparato bajo su mesa y logró apagarlo. Desde hace tiempo, los estadounidenses se chiflan por trastos absurdos que prometen resolver problemas menores de la vida, incluso aquellos que no sabían que tenían.

Y ahora, desde el coche a la cocina, pasando por la oficina y el campo de golf, hay una profusión de artilugios que aprovechan las microtecnologías más recientes y las ideas más excéntricas de los inventores de garaje. «Cada día sale algo nuevo e inverosímil», comenta Adam Frucci, escritor de Gizmodo, blog especializado en artefactos.

«Una radio que flota en la bañera y hace que el agua ondee con la música, calentadores de zapatillas por USB, o calzado deportivo con GPS incorporado para que los padres sepan en todo momento dónde están sus hijos mediante un seguimiento por satélite. Es una forma de entretenimiento ver qué tipo de material ridículo sale a la venta cada día».

La teletienda, primera culpable

Tanto Gizmodo como su principal competidor, Engadget, que ofrecen noticias de aparatos serios a punto de salir a la venta, como teléfonos móviles y agendas electrónicas, y de otros más extraños (como un patinete tirado por perros), se encuentran entre los blogs más populares.

Muchos factores se han unido para hacer de ésta la edad de oro de los artilugios. Desde el punto de vista tecnológico, está la creciente facilidad para adaptar a casi cualquier uso tecnologías como el USB, la conexión de redes informáticas de bajo voltaje, el GPS y el Bluetooth, y cada vez resulta más barato.

Desde el punto de vista del mercado, los canales de venta por cable tienen que rellenar 24 horas de emisión y, a menor escala, los vendedores de aparatos especializados pueden crear fácilmente escaparates en Internet y aprovechar el tráfico procedente de los blogs sobre artefactos.

Detrás de todo esto tal vez haya un deseo de escapar. Lo que compran los devotos de los artilugios es la sensación de que controlan su vida, comenta Ronni Eisenberg, autora de libros sobre cómo organizarse. Aunque no puedan dominar los tipos de interés ni la guerra en Irak, estos compradores al menos pueden controlar un mango, gracias a un aparato para cortar y hacer rodajas fabricado por Oxo, o el antiestético vello de la nariz, con una afeitadora en forma de dedo comercializada por X-treme Geek.

Algunos aparatos nuevos son de alta tecnología, como la camiseta que reproduce una animación del videojuego Pong, y otros de baja tecnología, como la espátula para tarros de Oxo, a la venta en junio. «¡Ahora podrá acceder a la última gota de mayonesa!», reza el catálogo de Oxo. «La gente sufre muchas pequeñas frustraciones», comenta Alex Lee, presidente de Oxo, un fabricante de menaje de cocina de Nueva York. «No lo saben hasta que se las hacemos ver».

USB Missile Launcher

Cuando Brooke Stephens, cocinera aficionada, ve un nuevo utensilio de cocina en QVC, canal de ventas por televisión, se repite a sí misma: «En realidad no lo necesitas, en realidad no lo necesitas». Pero cae en la tentación. Los cajones de su cocina de Brooklyn, remodelada recientemente, están tan abarrotados que ya está llenando el armario de la entrada de utensilios, entre ellos un cuchillo para destripar langostinos y un inyector de adobos.

«Siempre racionalizo la compra de algo diciendo que algún día quizá encuentre una receta que lo requiera», comenta. «¡Es una estupidez, lo sé!». Este mes, Black & Decker, vendedor de la imprescindible Dust-Buster, una línea de aspiradoras presentada en 1979, saca al mercado el abretarros automático Lids Off, diseñado para quienes ya no tienen fuerza suficiente para abrir botes de mermelada de arándanos para gastrónomos. El Lids Off, que cuesta 30 euros y tiene el tamaño de una caja de galletas, está pensado, según su folleto, para quienes «tienen problemas en las manos o simplemente desean evitar la monótona tarea de abrir tarros».

Algunos de los artefactos más ridículos están diseñados para atraer a una población más joven que pasa horas delante del ordenador. El Dream Cheeky USB Missile Launcher [lanzador de misiles]se conecta al puerto USB de un ordenador. Unos cuantos clic de ratón apuntan y disparan suaves dardos de espuma.

Eisenberg propone una solución de baja tecnología contra la sobrecarga de

aparatos:
«Lo bueno es que uno puede recorrer la casa, reunirlos todos y organizar un mercadillo. Lo mejor es pasárselos a otros».

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