Los mayordomos extorsionadores de Alejandro Sanz, culpables

Los mayordomos extorsionadores de Alejandro Sanz, culpables

Cuando les contrató para trabajar en su casa no se imaginaba el suplicio que tendría que pasar. Tras conocer bien al artista, le pidieron 500.000 dólares para no divulgar sus asuntos personales. Sanz lo denunció y los dos extorsionadores han decidido declararse culpables para evitar pasar unos años a la sombra tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía Estatal antes de que comenzara la selección del jurado del juicio, que ya no se celebrará. Con el acuerdo, el cubano-americano Carlos González y su esposa, Sylvia Helena Alzate, de origen colombiano, eludieron el proceso judicial y afrontan ahora una leve sentencia.

González y Alzate se enfrentaban a un máximo de 50 años de prisión y de quince años, respectivamente, y ahora deberán cumplir una condena de dos años de libertad condicional cada uno.

Posible deportación

El acuerdo establece que no quedará registro de sus antecedentes penales, aunque la pareja tiene prohibido hablar sobre el caso y acercarse al artista madrileño y a su familia.

Los acusados y los fiscales Michael Von Zamft y Alicia García firmarán mañana ante el juez Israel Reyes, encargado del caso, un acuerdo de confidencialidad.

Ambos enfrentan también la posibilidad de ser deportados una vez que cumplan la sentencia.

La pareja aceptó declararse culpable minutos antes de que entrasen al tribunal las 45 personas convocadas para la selección del jurado.

González afrontaba dos cargos adicionales: robo en mayor cuantía en primer grado y otro por ofensas contra usuarios de ordenadores.

Estos dos cargos fueron presentados por los fiscales el pasado viernes.

González, quien compareció hoy en el tribunal con traje negro y corbata amarilla en lugar del uniforme naranja de preso, saldrá mañana en libertad condicional.

El acusado está detenido desde febrero pasado por violar la libertad bajo fianza otorgada en diciembre de 2006, al haber viajado a España sin autorización del juez para conceder una entrevista a un canal de televisión.

La pareja, que antes del acuerdo había proclamado su inocencia, estaba acusada de un cargo de extorsión por exigir supuestamente 500.000 dólares al intérprete de «Corazón partío» para no divulgar a un medio de comunicación de España algunos de sus asuntos personales.

Los dos trabajaron como mayordomos durante seis años para Sanz en su residencia en North Bay Road, en Miami Beach.

El caso estalló en diciembre de 2006, cuando el cantante español hizo público un comunicado en el que informaba de que tenía un hijo con la puertorriqueña Valeria Rivera.


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