Una nigeriana intenta recuperar a su hijo, adoptado por una familia española

(PD).- Una mujer nigeriana -que llegó a España en patera hace siete años-, Vivien Adun, ha exigido al Tribunal Supremo que le devuelvan a su hijo, que vive con una familia española en adopción, porque asegura que su vida ya está «totalmente normalizada» con trabajo y permiso de residencia, y apuntó que en su día se lo arrebataron «con engaños».

En la actualidad, sólo le puede ver unas dos horas al mes después de hacer un viaje en autobús de 24 horas entre Almería y Guadalajara, y con el agravante de tener todos los dedos de los pies amputados. Vivien Adun explicó que llegó a España en patera y con su hijo en el vientre hace ya siete años.

Tras un periplo por distintas casas de acogida entre Andalucía y Castilla-La Mancha, se vio en la calle y sin un sitio donde dejar a su hijo, de tres años por aquel entonces. «Me echaron de la casa con mi hijo de tres años que se quedó en la calle llorando», recordó.

Según la versión de Vivien, la coordinadora del centro de acogida de Guadalajara le prometió quedarse con el menor «para que jugase con su hija», pero la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha decidió dar al niño en acogida. «Hicieron todo a mi espalda, no me dijeron que se lo iban a dar a ‘menores’ o a otra familia de manera permanente», insistió.

Ahora, después de lo vivido, Vivien ha mejorado su situación con un trabajo como interna en Almería en una casa en la que cuida a una anciana de 85 años, tiene permiso de residencia y está pendiente del permiso de trabajo. Además, ha tenido que tomar medicación, ya que sufría brotes sicóticos que ella atribuye a su desesperación y estrés por la pérdida de su hijo.

Desestimado el recurso

Sin embargo, la Audiencia Provincial ha desestimado su recurso para poder recuperarle porque, según la versión del abogado de Vivien, Roberto Martín, «no da por demostrado que no pueda volver a producirse un nuevo brote sicótico». «No podemos probar un futurible», argumenta el abogado que sí apunta que la madre tiene una «vida totalmente normalizada con el cuadro patológico totalmente resuelto, por lo que es una persona perfectamente rehabilitada que se puede encargar de su hijo».

Vivien ha interpuesto un recurso de casación al Tribunal Supremo con el objetivo de que la consejería «reconsidere su posición inicial y promueva una revisión del expediente administrativo para que se vea que las circunstancias han variado». «El menor tiene que estar con su madre biológica», sentencia el abogado.

Mientras tanto, Vivien sólo puede ver a su hijo dos horas al mes tras un «viaje de infierno» que comienza a las 6.00 horas en la terminal de autobuses de Almería y que termina a la misma hora y en el mismo lugar del día siguiente tras varios trasbordos. Todo ello, con una cojera permanente provocada por la ausencia de dedos en sus pies, que tampoco le permite contemplar tener otro trabajo que no sea de interna hasta que consiga unas prótesis de al menos 6.000 euros.

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