Falleció Marcelino Camacho.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Después de una larga enfermedad y prolongada agonía, durante la cual hizo temer por su fallecimiento, finalmente, esta madrugada del viernes moría, a los 92 años, el líder y uno de los creadores de Comisiones Obreras, símbolo de la lucha contra el franquismo y representación de los sindicatos de nuestro tiempo. El ex presidente de Comisiones Obreras Marcelino Camacho fallecía a la 1.30 horas de esta madrugada en un hospital de Madrid en el que llevaba ingresado desde el pasado día 26 en estado grave. Su cuerpo será enterrado en el Cementerio Civil. La Comisión Ejecutiva de CC.OO. ha lamentado, en un comunicado, la muerte de su primer secretario general, del que asegura que «contribuyó decisivamente a que CC.OO. sea hoy el sindicato más fuerte del país». «Ha muerto Marcelino Camacho. El dirigente obrero y comunista, el representante más cualificado de los derechos de los trabajadores. Toda una vida dedicada a la causa de los más débiles, a la conquista de una sociedad más justa y solidaria», según ha anunciado el sindicato, recordando cómo tanto en la guerra, en el exilio, en la dictadura y en la libertad, Camacho «siempre luchó al lado de los trabajadores».

Nacido en Osma de la Rasa (Soria), fresador de profesión, su historia como sindicalista y defensor de la libertad se empezó a forjar cuando apenas contaba con 18 años, aunque ya a los 16 años comenzó a organizar un sindicato, y el Partido Comunista de España, al que se afilió con 17 años. Y un año después llegó la Guerra Civil, en la que entró, junto a su padre y otros ferroviarios, ayudando a descarrilar en su pueblo la locomotora 531 para bloquear la comunicación de las tropas franquistas. Finalizado el conflicto fue detenido en Madrid y comenzó un peregrinaje por distintas cárceles y grupos de trabajo forzados hasta que escapó, en 1943 al Marruecos francés; y un año después, a Argelia. No volvió a España hasta 1957, ya casado con Josefina, su compañera de toda la vida. El mismo año comenzó a trabajar de oficial fresador en Perkins Hispania y retomó su trabajo sindicalista desde el primer momento. En su nuevo trabajo resulta elegido líder del comité de empresa e impulsa la creación de forma clandestina de Comisiones Obreras. El embrión de lo que hoy es Comisiones Obreras se fundó el mismo 1957 en la mina La Camocha, o un poco antes en la siderurgia vizcaína.

Pero Camacho está en esa historia desde el principio. La lucha sindicalista volvió a llevar a Camacho a la cárcel, en 1966. Salió pronto, aunque volvió a ser detenido al año siguiente. Fue el tiempo justo para recoger el apabullante triunfo de CC.OO. en las elecciones sindicales de ese año. En la Perkins, Camacho recibió el respaldo casi unánime de sus compañeros. Ingresó en la prisión de Carabanchel en marzo de 1967, y cinco años después, tras estar fuera tres meses, volvió a la cárcel tras ser acusado de formar parte de la Comisión Coordinadora General de Comisiones Obreras. El fiscal del ‘Proceso 1.001’ solicitó para todos los acusados un total de 162 años de cárcel y por esta causa Marcelino Camacho fue condenado a 20 años, que el Tribunal Supremo redujo después a seis. El 30 de diciembre de 1975 salió de prisión con motivo del indulto real por la proclamación de Juan Carlos I como Rey de España, aunque en marzo de 1976 fue de nuevo detenido, ahora acusado de pertenecer a Coordinación Democrática.

La democracia le devolvió la libertad y sacó de la clandestinidad a su sindicato, del que fue elegido secretario general en 1977. La pujanza de la socialdemocracia le llevó a pelear con UGT para hacerse con la hegemonía del movimiento obrero. En esa lucha, durante un debate televisivo, escuchó la frase célebre del otro líder histórico del sindicalismo moderno español y antiguo secretario general de UGT, Nicolás Redondo, «mientes, Marcelino, y tú lo sabes». También en 1977 fue elegido diputado de las Cortes constituyentes por el PCE. Repitió en 1979. Continuó como secretario general hasta 1987, cuando fue sustituido en el cargo por Antonio Gutiérrez. Pasó a ocupar seguidamente la presidencia del sindicato, en la que se mantuvo hasta el 19 de enero de 1996. Seguidamente, alineado con el sector crítico de CC.OO., el más cercano al Partido Comunista, perdió su cargo honorífico. Volvió a comprometerse en la última batalla, pese a su deterioro físico, en la pelea entre Ignacio Fernández Toxo y José María Fidalgo. Apostó por el primero, y esta vez venció. Pese a ello, el respeto y la admiración que le han profesado los afiliados al sindicato han sido, y aun, son unánimes. Ahora, ha pasado a la historia y ha concluido su pelea de casi ocho décadas, buena parte de ellas en la España franquista.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído