Personajes honorables… o menos

MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Estos días finales de octubre, rozando ya las celebraciones de Difuntos, han coincidido varios acontecimientos que han dado ocasión a recordar, en particular, a tres difuntos, Marcelino Camacho, Néstor Kirchner y los cien años del nacimiento de Miguel Hernández. En los tres casos, como suele ser habitual, han abundando los elogios fúnebres, por causas muy distintas.

Camacho, el más cercano en el tiempo y en la geografía, ha pasado a su nueva condición, o a mejor vida, como suele decirse, a los 92 años y con bien merecida fama de hombre honorable, honesto, esforzado y luchador. Cada cual ha podido recordar sus muchos años de cárcel y otras persecuciones por el régimen franquista, pero también su condición de dirigente obrero fundados de la muy potente Confederación de las Comisiones Obreras. Nadie discute sus muchísimos méritos en la recuperación de libertades después del largo paréntesis del franquismo. Y ha sido modélica la decisión de rendirle un último tributo de muchísimos amigos, empezando por sus compañeros de la central sindical propia y de la otra hegemónica, UGT, muchísimos obreros y trabajadores, pero también el Príncipe don Felipe, el presidente Zapatero, la presidenta Aguirre…

El otro fallecido reciente, el ex presidente argentino Kirchner, llegó a su final mucho antes de lo que cabía imaginar por causa de una dolencia cardíaca. Pero también echó a la calle a muchos miles de compatriotas que quisieron mostrarle su dolor y su afecto. Es seguro que a muchos españoles sorprendió esa expresión de condolencia, por cuanto muy frecuentemente se habló, en los medios informativos españoles, de una pareja presidencial de dudosa eficacia ejecutiva, tendente a los modos de ejercicio excesivo de la autoridad y del mando, y sumamente alcanzada por hábitos de corrupción y acumulación de bienes terrenales. Toda esa imagen negativa, sin embargo, se veía en entredicho con el entusiasmo de sus compatriotas, o con el dato de que la economía argentina esté creciendo a niveles del ocho por ciento anuales…

El tercer personaje que ha sido recordado profusamente estos días es Miguel Hernández, por razón de cumplirse cien años de su nacimiento. Miguel Hernández, poeta del bando «rojo», también ha conseguido erigirse en símbolo y expresión de la honradez, la honorabilidad, de la persecución política, y de un talento poético nada común. Es un legado indiscutible y una figura de dimensiones excepcionales.

Por el contrario, en los medios informativos hemos tenido oportunidad, también, de referirnos a dos personajes indudablemente controvertidos y polémicos, Sánchez Dragó y Pérez Reverte. El primero, por sus revelaciones sobre turismo sexual con niñas en Japón, y el segundo, por sus invectivas contra el «ministro que lloró» al ser cesado, Miguel Angel Moratinos. Se ha dado la circunstancia de que, en mayor medida el primero de ellos, ha visto cómo, de un día para otro, dejaba de tener venta sus libros y eran retirados de las librerías. No hay duda de que incluso los excesos verbales y las faltas de respeto, tienen sus precios y pasan factura…

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