El los lava, los cena, los lleva al pediatra.... Es maravilloso
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Se licenció en Relaciones Laborales pero nunca ha ejercido esta profesión. Carolina Cerezuela comenzó su carrera interpretativa a los 15 años, y a los 20 empezó a trabajar en televisión.
Se dio a conocer en la pequeña pantalla gracias a su papel como Mónica Salazar en la serie «Cámara Café». A mediados de 2007 empezó a salir con Carlos Moyá, con quien se casó por sorpresa en Palma de Mallorca.
Fruto de su matrimonio con el tenista tiene dos hijos, Carla de dos años y Carlos, que nació en diciembre del año pasado.
Ha sido jurado del programa «Tu cara me suena», y tras sus vacaciones familiares en Miami repite como embajadora de la firma italiana de joyas Morellato. Además ya está preparando su incorporación en la segunda temporada de «Tu cara me suena».
-¿Cómo estás Carolina?
-Bien, muy contenta.
-Hace cinco meses tuviste a tu segundo hijo, ¿te has recuperado completamente?
-Me recuperé rápido, al tercer mes me sentía bien y me encontraba en mi peso, sí que es verdad que no cogí mucho peso durante el embarazo. Creo que cuenta mucho lo que haces antes del embarazo, porque en el embarazo sabes que vas a engordar, y que da igual lo que pase por tu cuerpo porque lo vas a tener a disposición del bebé. Me cuidé mucho antes del embarazo, hice ejercicio, y en tres meses me encontré bien. El primer mes y medio, al ser un parto por cesárea, te encuentras hinchada, pero al siguiente mes y medio volví a hacer mi vida de nuevo.
-¿Te has privado de comer mucho durante el embarazo?
No, en este embarazo he comido muchísimo, de hecho yo misma me sentía mal porque a mi no me gustan los dulces y me dio por el chocolate. Creo que en el embarazo hay que escuchar a tu cuerpo porque lo importante es el bebé y no estar más o menos guapa. En Navidad comí un montón y no me corté con el roscón de reyes, pero en enero Carlos, mis dos hijos y yo nos fuimos de vacaciones a Miami y cuidé más de mi cuerpo. Creo que en el embarazo hay que escuchar a tu cuerpo porque lo importante es el bebé y no estar más o menos guapa.
-Al ser un parto por cesárea no pudiste hacer ejercicio, ¿ahora practicas deporte?
-Sí, hago todo lo que puedo. Ahora le he cogido el gustillo al pádel, y lo practico dos horitas a la semana, que no es mucho. Siempre que puedo intento salir a andar, vamos a recoger a la niña en bici. No es una cuestión de intensidad, si no de poco a poco moverme y hacer ejercicio.
-Tienes una figura estupenda…
-Tengo que darle gracias a mi genética, porque al dar a luz por cesárea no he podido practicar deporte hasta pasar tres meses. Después del embarazo me apetecía hacer abdominales para sentirme activa pero ha sido imposible.
-Y teniendo a Carlos cerca, ¿no aprovechas para aprender a jugar al tenis?
-Carlos se aburre, a mi me encanta dar clases con él, pero al final, le he cogido más ganas al pádel.
-¿Te estás preparando para la operación bikini?
-Hay que hacerlo siempre, es lo que te decía antes, después de la cesárea no podía ponerme a correr en una cinta, pero si que necesitas, después de nueve meses, eliminar líquidos, sentir que estás eliminado toxinas, y esto, independientemente de que te tengas que poner un bikini o no, las mujeres lo necesitamos. Pienso que hacer deporte es más una filosofía de vida, que va a unido a querer comer bien y llevar una vida sana.
-Si abrimos la nevera de tu casa, ¿que nos encontraríamos?
-Fruta, verdura, huevos, yogures, potitos, agua.
-¿Y qué es lo que nunca entraría en tu frigorífico?
-Bollería industrial.
-¿Es verdad eso de que dormís los cuatro en una misma cama?
-(risas) En realidad son dos camas, una de 1,5 y otra de 1,8 metros. Creo que ese momento de hablar antes de acostarse, jugar con los niños, ver un trocito de película o los dibujos es maravilloso, nos da la vida.
-¿Cómo se está portando tu hijo Carlos?
-Es un bendito, no llora nada, es un bebé muy agradecido, siempre está durmiendo y a poco que le dices sonríe
-¿Podrías comparar esos momentos de complicidad de tus hijos con algo?
-No, esos momentos de intimidad absoluta de tu hogar, no de tu casa, porque hay muchas casas que son preciosas y enormes, pero no son un hogar, ese olor de bebé que se desprende por tu casa no se puede comparar con nada. Para mi el momento más especial con mis hijos es el baño, porque le canto, le hablo y le doy un masajito.
-¿Tenéis alguna canción especial?
-Les canto de todo, es más, a veces cuando estoy haciendo algo por casa y el pequeño está en el mecedor o en el cochecito, le canto y el está tranquilo.
-¿Carlos te echa una mano con el niño?
-No, no me echa una mano, cría a sus hijos como yo. No es que yo me encargue de mis hijos y el me ayude cuando me tengo que ir. El no pasa menos tiempo que yo con nuestros hijos. El los lava, los cena, los lleva al pediatra…. Es maravilloso. Yo le reconozco el mérito porque además lo hace feliz, se le va la vida en ello. Es el primero que dice que no cuando nos proponen un plan sin niños.
-No te falta el trabajo…
-Me siento afortunada de poder distribuir el trabajo a mis necesidades, porque a veces tenemos tanto trabajo que no te deja disfrutar de tu pareja, de tus amigos, de tus hijos, o de hacer un viaje…. entonces al final al estar tan desbordada, si te apasiona de tu trabajo está bien, pero en mi caso me siento una privilegiada al poder ubicar muy bien mi trabajo y mi familia
-¿Te tomarás unas vacaciones ahora que llega el verano?
-Claro, estaremos en Palma de Mallorca, pero haremos alguna escapada.
-¿Estarás de nuevo en la próxima temporada de «Tu cara me suena»?
Sí.
-Hace mucho que no te vemos actuar, ¿estás más volcado en la tele?
-Todo depende porque me proponen cosas nuevas pero estoy muy inflexible por el horario de mis hijos. Soy muy privilegiada de poder elegir trabajar. Jamás, nunca, bajo ningún concepto correría el riesgo de que mis hijos me echen en falta o de que el día de mañana me digan que no estaba.

