Es falso que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades
Demagogia a chorros y barata, pero el tipo es un artista a la hora de colocar el mensaje y seguro que este 14 de diciembre de 2013, durante la hora larga que estuvo lanzando soflamas en ‘La Sexta Noche’, logró una audiencia de aupa.
España -como el mismo Gran Wyoming dijo- «es así».
El presentador de El Intermedio, cuyo nombre real es José Miguel Monzón, comenzó su sermón sabatino afirmando que no cree en la neutralidad en los medios de comunicación:
«En la vida hay que tener una postura u otra, pero no medias tintas».
El humorista, que cobra un sueldo fastuoso y nada enmillones, pero raja sin piedad contra los ricos y clama para que el Gobierno reparta el dinero público -como si fuera confeti y no saliera de los impuestos que pagamos todos-, subrayó ser es «muy sensible a las injusticias»:
«Por el trabajo que tengo estoy totalmente intoxicado de noticias y muchas veces no nos da tiempo a hablar de las injusticias que nos rodean, como es el caso de los barrenderos, que actualmente parecen unos auténticos privilegiados y la realidad es que están ganando mil euros para poder vivir».
«Atentar contra el sistema no es tirar una papelera en una manifestación, para mí atentar contra el sistema es privatizar la sanidad. Un antisistema es aquel que se quiere cargar el sistema sanitario o educativo que hemos creado entre todos, no alguien que con rastas tira una papelera durante una manifestación».

Sobre la corrupción en nuestro país, el presentador insistió en que no todos los políticos son iguales, si no que lo que diferencia entre unos y otros es la forma de no caer ante los diferentes sobornos.
«La desgracia de España no es robar, es qué pasa cuando te pillan, que no ocurre nada. Por ejemplo, en el parlamento británico, cuando alguien miente no le dejan ni entrar. Y aquí, como estamos viendo eso no ocurre».
La parte más vibrante de la larga entrevista llegó cuando se entró en el urticante tema de la pobreza y el hambre en nuestro país.
Iñaki, el presentador de La Sexta Noche, hizo alusión a la muerte de tres miembros de una misma familia en Sevilla por comer comida caducada que les regalaban.
«Vivimos es una sociedad en la que no estamos acostumbrados a ver la pobreza en las calles o a saber que hay niños que no tienen un plato de comida que llevarse a la boca».
«Todo el mundo me acusa de ‘progre’ y de que tengo mucho dinero. Pero yo no he sido rico toda mi vida y mi entorno ahora mismo no tiene el mismo poder adquisitivo que yo y lo que no puede ser es que no se solucione el tema de la pobreza, porque lo que no puede ser es que haya colas inmensas para pedir un kilo de pasta».
«Yo quiero vivir en una sociedad en la que todo el mundo tenga lo elemental, yo no quiero vivir en una atalaya apartado del resto del mundo con un montón de seguridad».

José Miguel Monzón mostró muy pesimista con la situación laboral de nuestro país:
«No se crea empleo fijo, sólo contratos basura. Vivimos en un sistema que va a obtener el máximo beneficio posible».
En cualquier caso, admite que aún podría ir peor:
«Con la que está cayendo, sólo falta que encima los sindicatos desaparezcan, porque de uno en uno, ningún trabajador tiene fuerza para enfrentarse a un empresario».
«¿Cómo es posible que las grandes empresas ganen más que nunca, mientras la gente vive peor que nunca?».
«Todo el peso está soportado por la gente que trabaja, porque las grandes empresas no pagan».
Puso como ejemplo, equivocadamente porque Cemex no ha recibido notificación alguna y el asunto va por otro lado, el bulo que corre sobre la cemetera mejicana: «Se empeñan en que no paguen los 400 millones de euros de sanción».
Wyoming, quien hace no mucho se dirigió al titular de Hacienda diciendo que «no importa tanto salir de la crisis como que el ministro salga de las drogas», diguió a la carga:
«No le he escuchado decir ni una palabra a Montoro de los paraísos fiscales».
«No arreglan lo de los paraísos fiscales porque luego acaban de consejeros de las grandes empresas, como los dos últimos consejeros de Sanidad de Madrid».
Uno de los principales problemas es la conocida como ‘puerta giratoria’:
«En otros países no hay puerta giratoria de la política a lo privado como aquí. Ni de coña».
«Las empresas no tienen ideología ni moral, tienen intereses, y tienen cogidos por los huevos a los políticos».

Sobre Mariano Rajoy, Wyoming cree que «era consciente de todo lo que había en campaña, no puede decir ahora que no lo sabía y se lo encontró».
«Un hombre que promete una cosa y luego hace lo contrario no es un hombre justo».
La Justicia es otro asunto podrido para Wyoming:
«No es igual para todos, lo lo dicen hasta los jueces. En mi programa estamos hartos de casos de corrupción y no hay ni una sentencia firme contra los que han robado».
Como ejemplo, cito Valencia, donde según el «el PP ha pedido el indulto de condenados por trincar. Es la institucionalización de la corrupción».
«La Justicia toma decisiones que en ocasiones están intoxicadas por lo político».
Dice el Gran Wyoming estar preocupado por la imagen de nuestro país en el exterior:
«Los periodistas extranjeros no pueden comprender que aquí los políticos mientan con esa impunidad».
«La imagen de los medios delante de un plasma… Es que ese señor no puede dar la cara con la situción que vivimos».
«Yo no sé si quieren llevar las cosas al extremo para que pasen cosas y llegar al estado de excepción».
Para Monzón, una de las mayores vergüenzas de nuestro país es la ley hipotecaria:
«¿Cómo pueden echarles del piso, dejarles en la calle y encima que tengan que pagar el piso?. Y es que la familia que se ha embarcado en una hipoteca porque les han convencido en el banco son hombres honrados».
«Los políticos siguen sin escuchar a los ciudadanos; les han pedido en el Congreso que admitan la dación en pago, pero los ciudadanos les importan una mierda».
Concluyó Wyoming con un broche imperdible:
«Lo de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades es otra gran mentira, y la gente se lo ha acabado creyendo. Las posibilidades de la gente las elegía el banco, ellos decidían tus posibilidades».
«El ciudadano ha trabajado y ha vivido al día, ellos sabrán qué han hecho con el gasto público, no los ciudadanos».