Bengt Holst se defiende asegurando que todo se reduce a "una selección de los mejores genes"

Al director del zoo que sacrificó a la jirafa ‘Marius’ le quieren retorcer el cuello

El responsable del recinto de Copenhague ha recibido amenazas de muerte, y se deshace ahora en explicaciones

El animal murió con un disparo de pistola de perno, en vez de una inyección letal

El director del zoo de Copenhague ha recibido amenazas de muerte después de que se llevara a cabo el sacrificio de una jirafa macho llamada Marius que otros zoológicos se habían ofrecido a alojar.

Bengt Holst, director del zoológico de Copenhague, Dinamarca, ha reconocido ante la BBC que recibió amenazas de muerte después de que este domingo 9 de febrero de 2014 llevara adelante sus planes de sacrificar a una jirafa perfectamente saludable, en medio de una fuerte controversia en el país.

Miles de personas firmaron una petición en línea para que el zoológico accediera a reubicar a la jirafa Marius, de 18 meses de edad.

Futuros problemas

Según la institución, debía sacrificarla para evitar futuros problemas de cosanguinidad. No obstante, varios parques del norte de Inglaterra y de Holanda ofrecieron darle un nuevo hogar a Marius, pero el zoológico las rechazó con el argumento de que el acervo genético para jirafas en Europa es muy pequeño.

Holst dijo que si había lugar en otros parques de Europa, «debía reservarse para animales genéticamente más importantes», según informó el corresponsal de la BBC en Dinamarca, Malcolm Brabant. La institución añadió que el animal proveería cientos de kilos de carne para sus leones, tigres y otros carnívoros.

La jirafa murió con un disparo de pistola de perno, en vez de una inyección letal, para evitar contaminar la carne. El examen post mórtem fue transmitido en video por internet. Y los visitantes del zoo pudieron ver cómo la carcasa era carneada y se le daba como alimento a los leones, lo que originó una gran polémica en el país.

Stine Jensen, de la Organización danesa contra el Sufrimiento de los Animales, lamentó que esto nunca «debería haber ocurrido». «Hete aquí un zoológico que cree que sacrificar a esta jirafa, en vez de pensar en alternativas, es la mejor opción», censuró con amargura.

‘Práctica’ justificada para preservar los genes

Por su parte, el director del centro danés ha defendido la decisión, señalando que debían seleccionarse las jirafas para asegurarse de que los mejores genes pasaran de generación en generación, lo que garantiza la supervivencia de la especie a largo plazo.

Según él, administrar las poblaciones del zoo es una práctica responsable, necesaria para asegurar su salud, y entre 20 y 30 animales son sacrificados en el zoológico de Copenhague anualmente.

«Hoy en día las jirafas se reproducen bien, y cuando esto sucede uno debe elegir y asegurarse de que se conservan los individuos con los mejores genes».

 

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