La revista 'Lecturas' da cuenta de una ruptura que ha sorprendido a todos

José Luis Luna, exnovio de Rosa López airea los trapos sucios de la cantante y deja bocas abiertas

O a casi todos: quienes conocíamos la verdadera actitud de la cantante sabíamos que esto llegaría antes que tarde

La revista Lecturas publica en su edición de esta semana la ruptura de la cantante Rosa López y el ex futbolista José Luis Díaz «Luna», tras cuatro meses de intensa relación.

Una noticia que ha sorprendido a propios y a extraños, sobre todo porque hace tan sólo unas semanas la pareja fue inmortalizada mientras disfrutaba de unos días de vacaciones en Cádiz junto a Teresa, la hija del célebre deportista.

Sin embargo, no todo era de color de rosa en una relación que parecía perfecta.

La situación era sofocante. Hasta tal punto que Rosa prohibía que Luna contara abiertamente que mantenían una relación sentimental. La granadina pretendía ocultar que estaban juntos y que tenían planes de futuro.

Rosa no quería que se le vinculara con un concursante de Supervivientes ya que consideraba que podía afectarle negativamente a su carrera discográfica.

De traca, teniendo en cuenta que ella misma ha participado en varios concursos de televisión. Las diferencias estamentales -que sólo ella acusaba- y los continuados desprecios provocaron, como desvela Lecturas, fortísimas discusiones que siempre terminaban con Luna aceptando las peticiones asfixiantes de la cantante.

El final llegó cuando, tras hacerse públicas las fotografías que confirmaban su romance, Luna tuvo que soportar que se le cuestionara reiteradamente. Había quien parecía interesado en señalarle como chivo expiatorio.

Nada más lejos de la realidad. Rosa mandó un mensaje de texto pidiendo tiempo «porque ahora no nos pueden ver juntos» y Luna optó por alejarse definitivamente. La mejor decisión de su vida, desde luego:

«No entiendo lo que está sucediendo, cuando siempre he sido un señor con ella. La he respetado y mimado todos los días, pero el que tomó la decisión de alejarse fui yo», me confiesa un Luna a punto de estallar. Demasiada presión innecesaria.

 

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