Lágrimas de gran cocodrilo

Rosa López se pone en plan víctima apaleada tras su último fracaso sentimental

La cantante que dejó plantado a su último novio a través de un mensaje de texto, explica en la intimidad que tiene el corazón roto

Rosa López se pone en plan víctima apaleada tras su último fracaso sentimental
La cantante Rosa López. RL

Ya no es la chica ingenua que ganó Operación Triunfo. Tampoco aquella oronda joven que conquistó Europa con su talento en el festival de Eurovisión.

Rosa López es ahora una mujer guerrera que habla abiertamente de sexo y accede a ser la protagonista de fotografías seudo eróticas, como aquellas que se publicaron en el reportaje del insuperable Torito en Primera Línea.

Lejos de ser noticia por sus recientes éxitos en Pobla de Vallbona y Madrid, Rosa ha vuelto a la palestra tras su ruptura con José Luis Luna, con quien mantenía una relación de cuatro meses.

La historia que fue publicada por la revista Lecturas, provoco un sinfín de comentarios, y más cuando ElSemanalDigital publicó las primeras palabras del ex futbolista.

Rosa, ¿víctima o verdugo?

Ahora, cuando la ruptura es más que definitiva, me cuentan que Rosa ha adoptado un papel que no parece corresponderle, enquistada en un victimismo irreal.

La granadina explica sin titubeos que su corazón está roto y que se siente traicionada, a pesar de que intenta, de lo negativo, extraer la parte positiva.

Señala a Luna como el causante de que los medios le pregunten por el estado sentimental. Tiene pavor a que cualquier asunto pueda destrozar una carrera musical que nació en el concurso musical que por aquel entonces presentaba un enérgico Carlos Lozano.

Rosa es de las que piensa que proyectar felicidad en el plano sentimental reduce la garantía de triunfo en lo laboral. Prefiere echar por la borda bonitas historias de amor por temor a que le afecten a su trabajo.

De traca. No se da cuenta de que son muchas las estrellas internacionales que hablan de sus sentimientos, que no se esconden ante los acontecimientos más importantes de sus vidas y que son, de igual forma, respetados y venerados.

Para los anales de la historia televisiva quedará la genial entrevista que Laura Paussini concedió a Sálvame Deluxe explicando, con total naturalidad, sus miedos y tristezas. A Rosa todavía le queda mucho que aprender.

Sin explicaciones aparentes

El deportista sigue sin entender las formas utilizadas por la cantante para pedir distancia. Tampoco comprende que, pasado el tiempo, ni siquiera le haya telefoneado buscando una explicación. Quienes conocen el backstage de la relación asisten impávidos a la reacción desconsiderada de la granadina:

«No se está portando nada bien, ella ha estado súper protegida por Luna y le ha aconsejado en numerosos asuntos, algunos incluso relacionados con su trabajo y lo económico».

Son muchos los que me aseguran que Luna no sólo le prestó su apoyo en lo sentimental, sino también en lo laboral, logrando más contratos en la etapa estival. No sólo eso, sino también en la búsqueda de campañas de publicidad de una conocida marca de descanso.

Pero Rosa parece seguir empecinada en deshacerse de todo aquello que le aporta felicidad. Dicen que ha vuelto a ocuparse en demasía por recuperar su atlética anatomía y que sólo parece preocuparle su carrera discográfica. Hace bien, aunque cuesta entender cómo alguien de su generación tenga tan poca vida social y anteponga la razón al corazón.

La explicación a todo este desaguisado de valores puede que esté más cerca de lo que se imagina:

«Si alzara el vuelo de daría cuenta de qué tipo de personas tiene a su alrededor», explica alguien que la conoce bien.

No se refiere a su familia, siempre generosa y atenta. Debería poner pies en polvorosa. Y mirar hacia atrás. Sus orígenes. Su esencia.

 

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