Su próximo objetivo es ser campeón olímpico

Javier Férnández, campeón del mundo de patinaje: «Cuando cumples un sueño no te lo crees»

Javier Férnández, campeón del mundo de patinaje: "Cuando cumples un sueño no te lo crees"
Javier Fernández, campeón mundial de patinaje artístico EUROPA PRESS

Hijo de un mecánico militar y una funcionaria de correos, Javier Fernández es el claro ejemplo de que los sueños, con sacrificio y trabajo, se cumplen. Empezó en el patinaje con seis años, para divertirse y siguiendo los pasos de su hermana Laura. Quién iba a decir entonces que lo que empezó como una afición acabaría convirtiéndose en su vida.

A los diecisiete años le llegó su gran oportunidad y la cogió, se fue a Estados Unidos solo y lejos de su familia. Unos años difíciles que le han ayudado a formarse sobre el hielo y como persona, lo han hecho fuerte. Ahora, con veinticuatro años y tras un segundo salto que lo llevó hasta Canadá, Javier Fernández es campeón del mundo en patinaje artístico sobre hielo.

CHANCE: Veinticuatro años y te consideran el mejor patinador español de la historia, ¿Cómo te sientes?

JAVIER FERNÁNDEZ: Es algo muy especial. No todas las personas tienen la oportunidad de estar aquí y es todo un honor. Lo estoy haciendo bien pero hay mucho trabajo que hacer. Estamos mirando hacia las olimpiadas, quedan tres años y va a ser complicado. Van a ser tres años duros y de mucho trabajo, no me puedo dormir. Ahora todo sabe muy bien pero se acercan momentos difíciles.

CH: ¿Por qué decidiste dedicarte al patinaje?

JF: Empecé cuando tenía seis años y fue por mi hermana. Ella vio una competición por la televisión y le dijo a mis padres que quería empezar a patinar, después de que ella empezase yo le dije a mis padres que me parecía un deporte divertido y que yo también quería. Empecé en una pista que ahora ya no está, que ahora es un restaurante, pero desde que empecé a penas me he quitado los patines.

CH: ¿Cuándo descubren tu talento?

JF: Es difícil decirlo porque me he movido por muchas partes de España y he estado con diferentes entrenadores. Cada entrenador me ha aportado algo, cuando consigo una medalla hay entrenadores anteriores que me han aportado mucho y que han intentado que fuese el mejor patinador del mundo. En el momento en el que decidí irme de España fue el primer paso para querer llegar mucho más alto. Lo que tuve que hacer fue una superación personal.

CH: ¿Cómo viviste el irte de casa con diecisiete años?

JF: Fue difícil y dando gracias que en el mismo momento un entrenador español se vino a la misma ciudad, sino hubiese estado totalmente perdido. Tenía diecisiete años y me fui solo, tenía que buscar las cosas y tuve suerte de tener a esa persona. Apenas sabía nada de inglés, solo lo básico de la escuela. Me costó mucho adaptarme a la vida de otro país, cosas simples como con que tienes que pagar la luz. Se hizo muy complicado. Son cosas duras que se te quedan en la memoria pero cuando las recuerdo sé que me han hecho más fuerte.

CH: ¿Cómo llevas el vivir en el otro lado del mundo?

JF: Hay momentos que van bien y momentos que van mal, depende del día. Cuando se acerca una competición me pongo más nervioso y necesito a mi gente, cosas que allí no tengo. Sé por qué estoy allí y sé que me viene bien estar allí para lo que estoy haciendo. Echo de menos el sol, que allí en invierno estamos a menos veinticinco grados.

CH: ¿Qué te queda por mejorar?

JF: He mejorado en todos los aspectos. He aprendido a competir de otra manera, he aprendido a entrenar, ir a la pista y decidir qué entrenamiento quiero hacer. Eso no se tiene a los inicios y es la forma más importante de mejorar un deporte. Aprender a competir de otra manera, saber que quieres ganar. Es algo muy mental. Cuando la gente ve que mi rival y yo somos tan amigos es porque hay algo detrás, somos una familia. Es bueno tener un rival a tu lado que te apoye, si él tiene un mal entrenamiento yo estoy para él y le ayudo, él hace lo mismo conmigo.

CH: Es extraño ver esa amistad con tu rival

JF: Es raro pero en este deporte somos una familia. Todos somos muy amigos y aunque competimos después nos vamos todos juntos a comer. Es algo normal.

CH: ¿Qué sentiste cuando fuiste nombrado campeón del mundo?

JF: Es una sensación extraña y que no me llegaba a creer. Cuando te pones una meta y la consigues estás orgulloso de tu trabajo, pero cuando tienes un sueño y lo consigues no te lo crees, necesitas tiempo para asimilarlo. Eso me pasó a mí, no me lo creía. Cuando estaba sentado viendo las puntuaciones pensé que había quedado segundo, me sorprendió mucho más cuando me dijeron que era primero. No recordaba ese momento y tuve que verlo después en vídeo porque no era consciente.

CH: Tuviste una caída en Shanghái, ¿Pensaste que ya habías perdido la medalla?

JF: Cuando estás haciendo un programa lo que más miedo nos da es hacerlo mal o caernos. Sabía que tenía una pequeña oportunidad de quedar primero. Cuando nos caemos nos duele porque no queremos que eso nos pase, entrenamos mucho y los nervios pueden jugarte una pala pasaba. En ese momento creía que el primero y segundo puesto se me había ido. Cuando me caí fue duro porque pensé que se me había ido la medalla. Después de la caída me levanté y en vez de venirme a bajo, completé el programa sin ningún fallo después.

CH: ¿Ser campeón olímpico es tu próximo objetivo?

JF: Ser campeón olímpico es a lo más alto que puedes aspirar en mi deporte. Ser campeón olímpico es otro sueño que voy a intentar conseguir. Quiero una meta, trabajaré para conseguir el oro aunque no sé si lo conseguiré. Va a ser duro pero creo que si trabajo bien está a mi alcance.

CH: ¿Cómo ves tu futuro?

JF: Los patinadores suelen llevar al tope de 27 o 28 años, no sé hasta qué edad estaré. Después quiero ser entrenador, es algo que tengo claro desde pequeño. No sé dónde estaré, a mí me gusta España, si tengo un sitio decente en el que entrenar y puedo tener una escuela me vendré. No sé el futuro y tengo una novia japonesa, nunca se sabe dónde acabaré.

CH: Tu novia ha sido dos veces campeona del mundo, ¿Te ha dado muchos consejos?

JF: Cuando vienen las competiciones me da algún consejo y me dice que no me olvide ella, si estoy nervioso mi novia me tranquiliza porque ella sabe lo que es moverse en este deporte. Es un alivio tenerla a mi lado, sabe cuándo me tiene que dejar espacio y cuándo no estoy de buen humor. Una persona de otra deporte quizá no podría llegar a entenderlo.

CH: ¿Es fácil mantener una relación con esta profesión?

JF: Lo más difícil es que ella vive en Japón y yo en Canadá, es difícil encontrar el tiempo para vernos.

CH: ¿Cómo lleváis la distancia?

JF: La llevamos bien, tampoco llevamos mucho tiempo de relación. He tenido alguna relación antes que ha pasado lo mismo y no ha funcionado. Voy mucho a Japón y ella intenta venir todo lo que puede. Hablamos mucho y nos comunicamos muy bien, somos muy parecidos en muchas cosas.

CH: Destacan tu humildad, ¿Cómo lo haces para que todo el éxito no se te suba?

JF: Imagino que es la propia forma de ser, soy así y me gusta tener relación cercana con las personas. Soy así porque me gusta y porque creo que es lo adecuado. Me gusta tener unas risas con la persona que tengo enfrente.

CH: De pequeño te decían que este era un deporte de chicas

JF: Sí, cuando eres pequeño y vas al colegio es normal. Son cosas que pasan en la niñez, cuando creces y conoces a quien realmente son tus amigos eso se termina disipando.

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