María Luisa Merlo: «Me vuelvo loca de amor con mis nietos, me encanta maleducarles y mimarles»

María Luisa Merlo: "Me vuelvo loca de amor con mis nietos, me encanta maleducarles y mimarles"
María Luisa Merlo EUROPA PRESS/JOSEFINA BLANCO

Es la tercera generación de una familia de artistas y a sus 73 años aún no ha dejado de trabajar. Desde que era una niña la sangre del teatro se le metió por las venas y sigue ilusionándose cada vez que se sube a un escenario.

María Luisa Merlo vuelve a los escenarios con Cosas de papá y mamá, una función que demuestra que es posible volver a enamorarse a cualquier edad. Incluso ella misma asegura que siempre está «mirando la luna» y que podría volver a enamorarse. Otra cosa es la convivencia, se considera alguien independiente y solitaria y asegura que es una mujer difícil para convivir.

CHANCE ¿Qué vamos a ver en «Cosas de papá y mamá»?

MARÍA LUISA MERLO: Vamos a ver una función que figura en los años setenta. Es un canto al amor con un sentido del humor impresionante. Toca mucho la soledad de la gente mayor, que les duele todo. Es la historia de una pareja que se encuentra en el médico y todo les duele, lo curioso es que se enamoran como críos. Son los hijos los antiguos, los que se oponen. Es muy divertido ver a esa pareja mayor cómo se va enamorando.

CH: ¿Qué fue lo que más le atrajo de este proyecto?

MLM: Esta función me ha atraído toda la vida. Siempre he querido hacerla desde que la leí. Me parece un papel divertidísimo, pasas de estar haciendo reír a que la gente se quede callada. Es lo que a mí me gusta, comedia pero en serio. El resultado es fabuloso.

CH: ¿No tiene ganas de tomarse un descanso?

MLM: Tengo ganas de parar, por lo menos una temporada. Pero me encuentro también físicamente que me parece un crimen parar. Me sigue haciendo ilusión. Me hace también mucha ilusión viajar por el mundo, es mi vicio. Viajaré, volveré y haré teatro de vez en cuando. Ahora también me ha surgido la oportunidad de hacer teatro en Londres con una compañía española. Quieren hacer los éxitos españoles tanto en español como en inglés. Es posible que me marche, también quiero hacer cruceros.

CH: Retirarse no se lo plantea

MLM: No me planteo retirarme y si lo hago no se va a enterar nadie. Me voy a ir como se fue mi cuñada Amparo Rivelles, se marchó y no lo sabía ni el empresario. En Avilés se acercó al público y les dijo que habían visto su última función. Cuando me retire no lo voy a anunciar porque me da la risa, soy muy vergonzosa y me da vergüenza hasta saludar, aunque después soy la persona más sociable del mundo. He tomado mucho ejemplo de la familia de Carlos Larrañaga, tanto de su madre como de su hermana. Han sido dos mujeres muy inteligentes.

CH: A los 73 años, ¿Qué es lo que le hace seguir trabajando?

MLM: Que me ofrecen cosas muy divertidas. Me hace seguir trabajando los directores jóvenes, podrían ser mis hijos y como soy una madraza los adopto. Me gusta mucho trabajar con ellos.

CH: ¿Y la energía de dónde la saca?

MLM: Esa energía viene de que siempre he sido muy enérgica. Viene del carácter y de que hago una vida muy sana. No bebo, hago ejercicio y como sana. Me cuido y tengo mucho sentido del humor, eso es lo más importante en mi vida. También está el amor a mi familia, que es tremendo. He tenido mucha suerte con los hijos que tengo, son maravillosos, los nietos y el bisnieto también.

CH: Esta obra demuestra que es posible volver a enamorarse a cualquier edad, ¿Cree que podría volver a enamorarse?

MLM: Sí, me podría volver a enamorar lo que no podría es convivir con alguien. Soy enamoradiza y me encanta mirar la luna, soy muy romántica. Sé que me voy a enamorar, pero convivir con un hombre no.

CH: Viene de una familia de artistas y sus hijos también han seguido sus pasos, ¿Se siente orgullosa?

MLM: Me siento orgullosísima. Soy una tercera generación de actores, mi abuela era una gran diva de teatro en Valencia. Mi abuelo era autor y director. Mi padre se vino a Madrid, el gran Ismael Merlo, uno de los mejores actores que ha tenido este país. Me he pasado la vida entre bastidores y jugando por los camerinos, muy solitaria. El abuelo tuvo mucha culpa en que mis hijos siguiesen los pasos de la familia. Yo intenté llevar la contraria y mi debut profesional fue como bailarina, después me empezaron a sacar los directores de cine y empecé a hacer cine.

CH: ¿En cuál de sus hijos se ve más reflejada?

MLM: Todos me recuerdan a mí en algún momento. Amparo en la disciplina y en el compromiso con la familia, es tremenda con sus hermanos y con sus hijos, es la que está siempre ahí y la que estuvo con su padre cuando estuvo enfermo. Luis es clavado a mí. Pedro tiene muchas cosas de mí pero como es productor no se le conoce tanto su carácter. El sentido del humor lo tenemos todos igual (ríe).

CH: ¿Ellos le animan a seguir trabajando?

MLM: Ni se plantean que voy a dejar de trabajar, me ven muy bien y piensan que si lo dejo me aburriré mucho.

CH: ¿Sus nietos también apuntan maneras para seguir con la profesión familiar?

MLM: Por desgracia me parece que no. Ya vendrá un bisnieto. Pena no me da, me da pena que sean infelices. Que sean lo que les haga feliz. Hubo un momento que pensamos que el hijo pequeño de Amparo quería ser actor, ahora con dieciséis años ha cambiado de idea. No sabemos si volverá a cambiar.

CH: Las abuelas consienten más a los nietos que a los hijos

MLM: Soy una abuela que me vuelvo loca de amor con mis nietos, como no los tengo que regañar me encanta maleducarles y mimarles. Mis nietos me adoran. Es un amor incondicional. A los hijos les exiges más, a los nietos como no tienes que exigirles te lo pasas bomba con ellos.

CH: Este verano se cumple tres años de la muerte de Carlos Larrañaga, ¿Esa herida la tiene cerrada?

MLM: La herida por la muerte de Carlos no se cierra. Nosotros estábamos separados desde hace muchos años, pero éramos muy amigos. Fui más feliz con Carlos cuando estábamos separados, porque no puedo convivir con un hombre. Éramos cómplices y nos contábamos nuestros problemas. Murió justo cuando estábamos ensayando juntos una obra, la gente tenía mucha curiosidad por vernos juntos. Sigue siendo muy duro para mí la muerte de Carlos, se me ha ido media vida.

CH: ¿No le da miedo la soledad?

MLM: No, la soledad no me da miedo porque no la tengo. Cojo un teléfono y tengo cuatro hijos con los que hablar, una nuera como Maribel Verdú y un yerno como el marido de Amparo. Tengo unos nietos que salen corriendo a dónde les diga. Voy haciendo también amigos nuevos, soy muy fácil de convivir en mi profesión, en casa muy difícil (ríe).

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