Habla 'recatada' sobre su relación con el monarca

Corinna, «la amiga entrañable del Rey Juan Carlos», vuelve a largar

"Es un episodio que asumo, pero que ha sido amplificado y utilizado de una manera inadecuada"

Corinna, "la amiga entrañable del Rey Juan Carlos", vuelve a largar
Corinna zu Sayn Wittgenstein, la “amiga entrañable del rey”. CR

Llevaba un tiempo desaparecida, pero la «amiga entrañable del rey», Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, vuelve a nuestras vidas en una entrevista que ha ofrecido a Point de Vue, la revista de las ‘actualités des familles royales et du gotha’, donde hace un repaso a su trayectoria personal y profesional.

Como era inevitable y por si se acaba el negocio, no ha perdido la oportunidad de volver a hablar sobre su relación con don Juan Carlos.

Empieza la aristócrata cotilla haciendo realción de algunos de sus ‘méritos profesionales’ y enumera sus trabajos con la Familia Real de Mónaco y de Oriente Medio.

Además, desvela que es miembro de una fundación presidida por Bill Clinton y su mujer Hillary.

Y enseguida, Corinna entra a saco en su controvertida relación con el rey Juan Carlos:

«Es un episodio que asumo, pero que ha sido amplificado y utilizado de una manera inadecuada. Es una visibilidad que no quería y lo que he hecho es usar todo esto para hacer algo positivo y enfocarlo hacia la filantropía».

Además, habla sobre los límites que no debe cruzar debido a su trabajo en el que está rodeada de aristocracia y realeza.

«Conozco al príncipe Alberto de Mónaco desde 1984. Fue gracias a Ira von Füstenberg, que se llevaba muy bien tanto con mis padres como con Rainiero. Luego le he acompañado a él y a su pareja en sus movimientos. Compartimos una confianza mutua que requiere discreción. Para mí la cualidad más importante en la vida es la lealtad sin titubeos».

Cierra, casi tierna, divorciada dos veces y madre de dos hijos, rememorando algunos momentos de su infancia:

«Durante mis años de juventud viajé mucho y descubrí mundo gracias a mi padre, que dirigía una compañía aérea. Mi padre me presentó a mucha gente y yo estaba casi todo el tiempo con los adultos. Él y mi madre eran muy abiertos y tolerantes. Nos inculcaron grandes valores y nos dieron una gran educación que me permitió estudiar cinco idiomas».

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