"La Razón es el único periódico que se puede leer"

Froilan sacude una zasca a la prensa, que deja cardíacos a los periodistas españoles

Froilan sacude una zasca a la prensa, que deja cardíacos a los periodistas españoles
Froilán Marichalar Borbón vive a sus 19 años el verano de su vida. EP

Tiene, a la hora de hablar, el enome lastre que supone ser el cuarto en la línea de sucesión al trono de España, pero a Froilán no lo para nadie. Dice lo que piensa y cuando le da la gana. Lo hacía de infante y los sigue haciendo ahora, ya con novia y casadero.

Ya no es aquel niño travieso que pateaba primas en la iglesia, que se disparaba tiros en el pie o que acababa con la paciencia de sus padres, suspendiendo y teniéndole que meterle interno para hacer carrera de él.

Ahora, con la primera etapa de sus estudios terminada y aprobada, y a la espera de empezar la carrera de Empresas en universidad privada en el madrileño barrio de Salamanca, Froilán Marichalar Borbón vive a sus 19 años el verano de su vida, y se ve que cuenta con presupuesto para ello o que le invitan: buenos planes, mucho viaje y su novia siempre a su lado. Lo normal a su edad: playa, toros, discotecas, fiestas, buenas comidas…

Uno de los lugares que ha visitado ha sido Mallorca, y allí se pasó por ejemplo por el Club Náutico de Palma, donde no dio una patada física a los periodistas pero metió un zasca a toda la prensa. Bueno, a casi toda.

El cuarto en la línea de sucesión al Trono, por detrás de su madre la infanta Elena, su prima la infanta Sofía, y su otra prima, la princesa de Asturias, llegó al elitista club palmesano acompañado por su novia, María del Mar, y una pareja de amigos.

El grupo aprovechó la ocasión para pedirse unos refrescos y allí esperaron casi tres horas una lancha que nunca llegó. Cuenta La Razón que en realidad Felipe había ido a saludar a su otro tío, Álvaro Marichalar, el aventurero, que acababa de llegar a la capital balear a bordo de un barco de investigación, con bandera de Mónaco, que durante los próximos tres años se dedicará a estudiar los fondos marinos en una travesía que les permitirá viajar alrededor del mundo. Un sacrificio en pos de la ciencia o un planazo, según se mire.

Al margen de la no siempre ponderada labor de Álvaro de Marichalar, por el bien, por España y el españolismo, hay que reconocer que el ex cuñado de la infanta Elena sabe cómo montárselo para viajar barato, aunque sea en BlaBlaCar.

La cuestión es que, de acuerdo con el relato firmado por la periodista Carmen Duerto en el periódico de Marhuenda el pasado 6 de agosto, Froilán se acercó a saludar al hermano de su padre.

En ese contexto, y en presencia de la periodista del diario fundado por Luis María Anson, Álvaro de Marichalar dijo esto:

«La Razón es el único periódico que se puede leer ahora».

Eso le soltó al parecer tío Álvaro a su sobrino. Y el nieto mayor del rey Juan Carlos se mostró de acuerdo con Marichalar porque en la información publicada pone claramente que el joven asintió.

De lo cual podemos colegir que el hijo de la infanta Elena y Jaime de Marichalar suscribe la frase: «La Razón es el único periódico que se puede leer», atribuida a su tío.

Hemos dejado pasarunos días y ni Froilán ni su tío han negado la información publicada.

Al parecer Froilán incluso hizo algún apunte más al respecto de su desapego a los medios que no son La Razón, y que no conocemos, porque la autora de la información no ha querido compartirlo, y no trascendió.

Froilán, después de mostrar el acuerdo con su tío en que solo el diario conservador se puede leer ahora, mantuvo una conversación que recuperamos, «por su evidente interés», que diría el fundador del citado rotativo:

«Nunca concederé una entrevista porque se dicen cosas de mí que no son ciertas y podéis poner lo que queráis. Yo no puedo decir lo que tienen que escribir pero se equivocan muchas veces», espetó el chaval a la periodista, según relata (aunque no fue una entrevista, recordemos).

Por cierto, que al final de la información nos contaba Carmen Duerto que el año pasado la Reina le dijo a un chef local que no comía carne, únicamente pescado, en especial salmón y merluza salvaje, verduras y frutas ecológicas y que también se había quitado ya del azúcar, las grasas y las harinas.

No sabemos si se refería a doña Sofía o a doña Letizia. Les pega a las dos.

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