Felicitas Schirow, que vive en Berlín, es muy conocida por su lucha activista para conseguir que la prostitución sea reconocida como una profesión

La sexagenaria política alemana que se ve obligada a trabajar de prostituta

Tras 15 años de carrera política, ofrece ahora "una hora de placer para caballeros de clase alta" por 200 euros

La sexagenaria política alemana que se ve obligada a trabajar de prostituta
Felicitas Schirow TW

"El Estado me convierte en una prostituta forzada, por así decirlo, porque la oficina de empleo no me concede ninguna ayuda"

Un drama en toda regla que tiene por protagonista a una mujer alemana de 60 años, y es muy conocida en Alemania por su lucha activista para conseguir que la prostitución sea reconocida como una profesión. Se trata de Felicitas Schirow, quien volverá a ejercer la prostitución tras 15 años de carrera política y varios negocios sin éxito.

La mentada, acaba de publicar un anuncio en el que ofrece «una hora de placer para caballeros de clase alta» por 200 euros, según da cuenta ‘Berliner Kurier‘.

Schirow, que vive en Berlín, perdió el trabajo y la casa, varios negocios que emprendió fracasaron y acumuló cuantiosas deudas. A eso hay que sumarle la ruptura con su pareja y que tiene un hijo de 9 años al que mantener.

«No importa que tuviera poco dinero, siempre me preocupé por mi hijo. A veces alguien me daba ropa o me dejaba un sobre con dinero en el buzón»,

relata.

Afirma que desde hace dos años se le niega la prestación por desempleo bajo diferentes excusas, y considera que el Estado es el responsable de que se haya visto obligada a volver a ejercer la prostitución.

«El Estado me convierte en una prostituta forzada, por así decirlo, porque la oficina de empleo no me concede ninguna ayuda».

Schirow todavía recuerda el día en que decidió volver a su antiguo oficio tras haberlo dejado hacía 15 años. «Mi hijo quería cepillarse los dientes y no salió agua del grifo», afirma.

«Me habían cortado el suministro porque no podía pagar la factura. Tampoco tenía 140 euros para pagar una viaje de clase de mi hijo, y eso me avergonzaba»,

sostiene.

Luego llegaron las deudas. «Debía 10.000 euros de alquiler y 3.400 euros a la compañía del gas y tuve que pedirle dinero prestado a mi madre», continúa Schirow.

Desde que tomó la decisión de volver a la prostitución, Schirow «se siente libre otra vez, ve el futuro con esperanza», reseña Berliner Kurier. «Mis amigos me apoyan y dice la activista, «no hay que permitir que las circunstancias te depriman».

«Mi hijo todavía es demasiado pequeño para entender lo que estoy haciendo. Pero él me ve sonreír de nuevo. Espero que cuando sea mayor entienda que lo hice para salvar su hogar».

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