Monarquía

El Rey se encargó personalmente de mediar para zanjar el incidente de la catedral

En lugar de recurrir a complejas estrategias de comunicación, se siguió la filosofía de Don Felipe: asumir la situación con honestidad y humildad

El Rey se encargó personalmente de mediar para zanjar el incidente de la catedral
Los Reyes de España: Letizia y Felipe VI. CR

Sus gestos se analizan con lupa y por eso hay quien se ha dado cuenta de que la tensión sigue instalada en la pareja tras el escándalo con la Reina Sofía.

Don Felipe ha pasado más de la mitad de su vida observando desde la barrera cómo han reaccionado las distintas Casas Reales ante incidentes como el vivido hace quince días en la catedral de Palma de Mallorca. A diferencia de los políticos, que suelen estar expuestos a la mirada de todos durante los cuatro, ocho o doce años que suelen durar sus mandatos, las Familias Reales pasan toda su vida sometidas al escrutinio público, desde que nacen hasta que mueren, de manera que sus probabilidades de cometer un error en público son mucho más elevadas.

Desde su posición de Príncipe, Don Felipe contempló cómo se resolvían numerosas situaciones complejas, y aprendió de los errores y los aciertos ajenos. Tomó nota de la intervención de Don Juan Carlos tras su caída en Botsuana y del cortafuegos que se instaló tras el estallido del caso Nóos. Pero también aprendió de las crisis ajenas. Uno de los episodios más ilustrativos para todas las Casas Reales del mundo fue el que siguió a la muerte de Diana de Gales, en el verano de 1997, cuando la Reina de Inglaterra se resistió durante varios días a interrumpir sus vacaciones y a reconocer con honores a la difunta Princesa, aunque finalmente reaccionó a la respuesta popular, accedió a cambiar de actitud y mostró por primera vez sus sentimientos a través de un mensaje transmitido en directo por la televisión.

Ya en aquellos tiempos, Don Felipe tenía claro cómo había que reaccionar ante un error. Cuando cumplió treinta años, concedió una entrevista a TVE, en la que pronunció unas palabras que hoy suenan a premonición pero que permiten conocer su criterio a la hora de afrontar los desaciertos. «Todo el mundo comete errores. Hay que intentar salir airoso con cierta agilidad y diplomacia, pero siempre desde la honestidad y la humildad. No hay que utilizar trucos raros ni intentar que parezca que no nos hemos equivocado. Hay que asumirlo y aprender de los errores. Y si se ha cometido algún error grave, hay que pedir perdón y subsanar la falta». Y esa forma de pensar es la que se aplicó para resolver el incidente de Palma de Mallorca. En lugar de dejar pasar el tiempo o de recurrir a complejas estrategias de comunicación, el Palacio de La Zarzuela buscó la ocasión más propicia para desarrollar la filosofía del Rey. Y esa ocasión la facilitó la operación de rodilla de Don Juan Carlos, que había sido anunciada para el mes de abril, pero sin fecha fija, según recoge Almudena Martínez-Fornés en ABC.

La intervención del Rey padre propició la aparición en público de todos los miembros de la Familia Real en el Hospital La Moraleja, sin necesidad de improvisar una salida ad hoc que podría haber parecido forzada por las circunstancias. Además, la proximidad de la fecha permitía que se diera respuesta de una forma casi inmediata al incidente, con el fin de empezar a frenar el aluvión de críticas que estaban recibiendo la Reina y, en menor medida, la Princesa de Asturias. Una vez cerrados la fecha y el lugar, ya sólo quedaba elegir la forma en la que Doña Letizia y la Princesa mostrarían su afecto en público a Doña Sofía.

VÍDEO DESTACADO: Letizia evita que la reina Sofía se haga una foto con sus dos nietas

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