El antes y el después

Así está hoy en día Iñigo, de la primera edición de ‘Gran Hermano’

Este es su aspecto actual después de haber perdido 21 kilos

Así está hoy en día Iñigo, de la primera edición de ‘Gran Hermano’
Íñigo RS

Aquella primera edición de Gran Hermano fue el origen de todo: audiencias exageradas, Mercedes Milá hablando de “experimento sociológico” y un grupo de jóvenes dentro de esa mítica casa en Guadalix de la Sierra que nos tuvieron pegados a la pequeña pantalla durante tres meses, según SQ.

Ismael Beiro, Israel Pita, Jorge Berrocal —alias “quién me pone la pierna encima”— y su polémico romance con María José Galera, o Ania Iglesias, fueron los primeros en entrar a la famosa casa, que en su primera edición se vendía como “la vida en directo”.

En el programa entraron 10 concursantes, pero cuatro de ellos abandonaron por motivos diferentes —dos de ellos porque sus parejas habían sido expulsadas, otro por la gravedad de la enfermedad de su padre y la última porque una revista de tirada nacional difundió que había ejercido la prostitución—, por lo que tuvieron que entrar en la casa el mismo número de reservas.

Y uno de estos reservas acabaría convirtiéndose en uno de los “grandes hermanos” más queridos de todas las ediciones —y ya van 17—: estamos hablando, por supuesto, de Iñigo, aquel sevillano estudiante de Filología Inglesa que conquistó a los espectadores.

El paso de Iñigo por el concurso se caracterizó por su eterno polo verde, que no se quitaba ni para dormir. La verdad es que el sevillano no destacó por su limpieza, ni por sus dotes para el protocolo, e incluso se le pudo ver hurgándose la nariz delante de sus compañeros.

Pero Iñigo tuvo la buena fortuna de caerle en gracia a dos de los concursantes más fuertes de la casa, Iván e Ismael “el pisha“, e incluso se enamoró de Ania, aunque no llegó a pasar nada entre los dos.

Después de su paso por Guadalix de la Sierra, Iñigo recaló en Crónicas Marcianas, donde lo disfrazaban programa tras programa —de mamarracho normalmente. En esta época también tuvo un pequeño papel en la segunda parte de la popular saga Torrente.

Iñigo ha escrito dos libros, Borrachos de fama y Mercenarios de la tele, en los que habló en detalle del efecto que tiene el programa sobre los participantes en el programa: según cuenta, a muchos “juguetes rotos” salidos de Gran Hermano les rompen el currículum en cuanto les reconocen como ex concursantes del reality.

Lo último que hemos conocido del sevillano es que está estudiando un máster de Dirección de Comunicación y un grado en Estudios Árabes.

Eso, y que se encuentra realizando una dieta en la que asegura que ha perdido 21 kilos, y que “no ha sido duro“. ¡Bien por él!

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